Isabel Belaustegui, doctora: "Comer demasiados frutos secos no es saludable, tienen que caber en nuestra mano"
La forma de prepararlos, la cantidad diaria y su impacto en la digestión son aspectos clave que conviene revisar
Los frutos secos gozan de una merecida fama como alimento saludable, pero no todo vale ni en cualquier cantidad. La doctora Isabel Belaustegui, especialista en salud metabólica y divulgadora, ha lanzado un aviso claro a través de sus redes: “Comer demasiados frutos secos no es saludable”, por muy naturales que parezcan. La clave, insiste, está tanto en la cantidad como en la forma de prepararlos.
Durante uno de sus directos, Belaustegui explicó que muchos frutos secos contienen antinutrientes, sustancias que pueden dificultar la absorción de minerales y provocar molestias digestivas. “Cuando los tomamos crudos, especialmente si tenemos el intestino sensible, pueden generar inflamación, gases o sensación de hinchazón”, señala. Por eso recomienda tostarlos o remojarlos previamente, una técnica sencilla que ayuda a neutralizar esos compuestos y mejora la digestión.
El tueste, aclara, debe hacerse con cuidado. Fuego suave, sin prisas y evitando aceites vegetales refinados. En casa, lo ideal es utilizar una sartén o el horno a baja temperatura, sin quemarlos. Si se añade grasa, mejor aceite de oliva virgen extra o aceite de coco, más estables al calor. “Así facilitamos que el organismo aproveche sus nutrientes y evitamos sustancias tóxicas”, explica la doctora.
Otro de los errores más comunes es la cantidad. Aunque aportan grasas saludables, minerales y proteínas, también son muy calóricos. Belaustegui propone una referencia tan simple como eficaz: la ración diaria debe caber en el cuenco de nuestra mano. Ni más ni menos. “Cada cuerpo nos marca su dosis”, apunta, recordando que comerlos sin medida puede desequilibrar la dieta y dificultar el control del peso.
La especialista también insiste en algo que a menudo se pasa por alto: la masticación. Los frutos secos deben masticarse despacio y alternando ambos lados de la boca. “La digestión empieza en la boca y cuanto mejor trituramos el alimento, más fácil se lo ponemos a nuestras enzimas digestivas”, explica. Este gesto, además, activa el sistema nervioso parasimpático y favorece una digestión más tranquila.
No todos los casos son iguales. Personas con problemas digestivos como diverticulosis, intestino irritable o déficit de la enzima DAO deben extremar las precauciones. En estos casos, Belaustegui recomienda evitar las semillas pequeñas o tomarlas trituradas, siempre remojadas o tostadas, y adaptar el consumo a la tolerancia individual. “La alimentación saludable siempre debe personalizarse”, recuerda.
El mensaje de fondo es claro: los frutos secos pueden ser grandes aliados de la salud si se consumen con cabeza. Elegirlos crudos y prepararlos en casa, controlar la cantidad y prestar atención a cómo los comemos marca la diferencia entre un hábito beneficioso y uno que acaba pasando factura. Porque, como resume Isabel Belaustegui, la salud también está en los pequeños detalles del día a día.
Los frutos secos gozan de una merecida fama como alimento saludable, pero no todo vale ni en cualquier cantidad. La doctora Isabel Belaustegui, especialista en salud metabólica y divulgadora, ha lanzado un aviso claro a través de sus redes: “Comer demasiados frutos secos no es saludable”, por muy naturales que parezcan. La clave, insiste, está tanto en la cantidad como en la forma de prepararlos.