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Así puedes proteger tus plantas del frío este invierno con un truco que pocos conocen
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Así puedes proteger tus plantas del frío este invierno con un truco que pocos conocen

Un método natural y accesible permite reforzar la resistencia de tus plantas para que superen sin daños los meses más fríos

Foto: Planta de hibiscus ( EFE/MIKE NELSON)
Planta de hibiscus ( EFE/MIKE NELSON)

Con la llegada de las bajas temperaturas, las plantas se enfrentan a uno de sus mayores peligros: las heladas, capaces de dañar raíces y frenar por completo la absorción de agua y nutrientes. Cuando aparecen hojas marchitas, tallos quebrados o ausencia de brotes, el daño ya suele ser irreversible. Para evitar esta situación, muchos expertos en jardinería recomiendan un método natural, sencillo y apto para todo tipo de especies. Se trata de una técnica que crea una protección física frente al invierno.

Ese método es el mulching o acolchado, que consiste en cubrir la base de la planta con una capa de materiales como paja, hojas secas, corteza de pino o compost. Esta cobertura actúa como un aislante térmico, manteniendo estable la temperatura del suelo. Los especialistas del Centro de Jardinería Gorbeia destacan que este sistema “protege las raíces de las heladas y mantiene el equilibrio térmico sin impedir la respiración del suelo”. Además, al descomponerse, el material aporta materia orgánica, enriqueciendo el terreno para la llegada de la primavera.

Para aplicarlo correctamente, basta con retirar malas hierbas, limpiar la zona y comprobar que el sustrato tenga una humedad moderada antes de colocar el acolchado. El material debe distribuirse alrededor del tallo sin cubrirlo por completo, para evitar exceso de agua o aparición de hongos. En macetas, esta técnica ofrece los mismos beneficios siempre que el drenaje sea adecuado. Este sencillo gesto reduce los cambios bruscos de temperatura y mejora la conservación del suelo.

El mulching puede combinarse con otras soluciones prácticas para aumentar la protección durante el invierno. Las mantas térmicas o los velos de hibernación permiten cubrir las partes más expuestas sin impedir la entrada de luz o aire. En plantas en maceta, ubicarlas junto a una pared, bajo un porche o en zonas resguardadas disminuye la exposición al viento y a las heladas. También es esencial ajustar el riego: los días más fríos conviene regar a media mañana, reduciendo el riesgo de congelación. Mantener el suelo ligeramente húmedo es fundamental para evitar daños en las raíces.

Con la llegada de las bajas temperaturas, las plantas se enfrentan a uno de sus mayores peligros: las heladas, capaces de dañar raíces y frenar por completo la absorción de agua y nutrientes. Cuando aparecen hojas marchitas, tallos quebrados o ausencia de brotes, el daño ya suele ser irreversible. Para evitar esta situación, muchos expertos en jardinería recomiendan un método natural, sencillo y apto para todo tipo de especies. Se trata de una técnica que crea una protección física frente al invierno.

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