Víctor Küppers, coach motivacional: "La vida tiene más que ver con ser buena persona y ayudar a otros que estar siempre riendo y contento"
Víctor Küppers cuestiona la obsesión contemporánea por aparentar bienestar constante y reivindica una forma de felicidad más realista, basada en la coherencia personal y en cultivar vínculos que aporten sentido incluso en momentos difíciles
El divulgador de psicología positiva Víctor Küppers. (Foto: Cortesía)
Víctor Küppers vuelve a situar la psicología positiva en el centro del debate público gracias a una reflexión que rompe tópicos y desmonta la idea de felicidad permanente que tanto circula en redes. Su mensaje, directo y cercano, conecta con miles de personas que buscan entender por qué sentirse bien, no siempre pasa por “estar contento”, sino por cultivar valores profundos.
El especialista en psicología positiva, nacido en Eindhoven (Países Bajos) y convertido en una de las voces más influyentes del desarrollo personal, insiste desde hace años en que la disciplina con la que trabaja no es un festival de optimismo continuo. Lejos de mostrarse como un gurú, recuerda siempre que “yo me dedico a divulgar conceptos de psicología positiva. Yo siempre explico que yo no soy el experto, yo no soy muy inteligente… lo que hago es leer a los expertos y transmitir sus ideas”. Su capacidad comunicativa es, precisamente, lo que ha permitido que conceptos académicos calen en el día a día de profesionales, familias y estudiantes que buscan herramientas para vivir con mayor sentido.
Küppers reconoce que la confusión nace de la propia etiqueta “positiva”. Una palabra que, según explica, distorsiona el propósito real del enfoque. “La psicología positiva… parece que se trate siempre de estar contento, riéndote, siendo feliz, el entusiasmo, y no va por ahí, porque en la vida no siempre se puede ser feliz”, argumenta en su conversación con Uri Sabat en el podcast La fórmula del éxito. Esa distinción es fundamental para comprender sus charlas: la psicología positiva no elimina el malestar, sino que ofrece recursos para atravesarlo sin caer en el derrotismo ni en el positivismo tóxico.
La alegría profunda frente a la felicidad obligatoria
Durante la charla, Küppers recurre a una experiencia familiar para explicar esa “alegría auténtica” que él defiende. “Mis abuelos en Holanda… estábamos en guerra… era imposible que yo te dijera que era feliz… pero estábamos muy orgullosos de nuestra manera de ser y de lo que hacíamos por ayudarnos unos a otros”, recuerda. A partir de ahí desarrolla su idea clave: “La vida yo creo que va más de eso, de la alegría… y tiene más que ver con ser buena persona, con ayudar a los demás y no con siempre riéndote, alegre, contento”. Un planteamiento que desplaza el foco desde la euforia pasajera hacia un bienestar más sostenido, más humano y más vinculado a los vínculos afectivos.
Küppers habla también de la llamada “alegría profunda”, un término asociado a la oxitocina, esa hormona que aparece en momentos de ternura y conexión. “No es esa euforia, ese entusiasmo… es esa alegría… yo la notaba cuando veía a mis hijos pequeños dormir”, confiesa. En su mensaje subyace la idea de que laplenitud no depende de que todo vaya bien, sino deactuar con coherencia, de cuidar a los demás y de mantenerhábitos emocionales que permitan reaccionar con equilibrio, incluso cuando la vida se complica. En esa línea introduce uno de los aprendizajes que más repite en sus conferencias: la importancia del esfuerzo sostenido. “A fuerza de repetición… los hábitos son repetición, repetición, repetición”, recuerda, subrayando que el crecimiento personal no depende de trucos rápidos, sino de constancia.
Ese enfoque también se traslada al terreno del liderazgo y las organizaciones. Küppers critica la cultura del corto plazo en las empresas y defiendeun modelo más humano donde los líderes no se limiten a imponer tareas, sino a inspirar. “Admiramos las buenas personas… las necesitamos”, afirma, lamentando que en demasiados ámbitos profesionales aún prima el ego, el resultado inmediato o la ambición individual. Su mensaje interpela tanto a directivos como a trabajadores: la verdadera influencia no proviene del cargo, sino de la manera de ser y de tratar a los demás.
El bienestar emocional florece cuando las acciones se alinean con los principios
El discurso de Víctor Küppers se ha consolidado como un antídoto frente a la exigencia social de mostrar alegría constante. Su forma de entender la psicología positiva invita a bajar el ritmo, a reflexionar sobre la calidad de nuestras relaciones y, sobre todo, a recordar que el bienestar emocional florece cuando las acciones se alinean con los principios. Sus palabras, tan sencillas como poderosas, encuentran eco en quienes buscan una vida más auténtica: la felicidad no siempre brilla, pero la bondad ilumina incluso los días más difíciles.
Víctor Küppers vuelve a situar la psicología positiva en el centro del debate público gracias a una reflexión que rompe tópicos y desmonta la idea de felicidad permanente que tanto circula en redes. Su mensaje, directo y cercano, conecta con miles de personas que buscan entender por qué sentirse bien, no siempre pasa por “estar contento”, sino por cultivar valores profundos.