Diego Fernández, ingeniero químico, sobre cómo quitar el olor a humedad de las toallas: "Prueba este aromatizante antibacterial casero"
La combinación de ambientes cálidos y mal secado favorece la proliferación de hongos y bacterias, responsables de ese aroma rancio que se impregna en los tejidos
El olor a humedad en las toallas es un problema habitual en muchos hogares y suele aparecer incluso cuando se lavan con frecuencia. La combinación de ambientes cálidos y mal secado favorece la proliferación de hongos y bacterias, responsables de ese aroma rancio que se impregna en los tejidos y resulta difícil de eliminar. Pero con algunos gestos sencillos es posible prevenirlo y recuperar la frescura original de las prendas.
El origen del mal olor está directamente relacionado con dejar la toalla sin ventilación o acumularla húmeda en un cesto o en el suelo del baño. En estas condiciones, la humedad retenida se convierte en el caldo de cultivo perfecto para bacterias. El problema también puede agravarse por un uso excesivo dedetergente o suavizante. Estos productos pueden crear una película impermeable sobre las fibras, reduciendo su capacidad de absorción y atrapando suciedad, células muertas y restos de humedad, lo que intensifica el mal olor.
Incluso la propia lavadora requiere un mantenimiento periódico para evitar que la acumulación de residuos acabe trasladándose a los tejidos. La mejor medida preventiva es sencilla: extender la toalla después de cada uso y permitir la circulación de aire para que se seque por completo. Este gesto basta para evitar la mayoría de los olores persistentes.
El truco para mantenerlas frescas
Para reforzar la limpieza diaria y evitar que el olor vuelva a instalarse, el ingeniero químico Diego Fernández propone recurrir a un aromatizante antibacterial casero que se aplica tras cada uso. "¿Tu toalla empieza a oler a humedad, incluso si la lavas muy seguido? Tranquilos, les dejo un tip rapidísimo para que siempre huela fresco", asegura. Esta solución funciona porque combina ingredientes que desinfectan, regulan la humedad y aportan frescor natural a las fibras.
La mezcla se prepara en un frasco con pulverizador que contenga 50 ml de alcohol, 20 gotas de un aceite esencial —“puede ser eucalipto, romero o árbol de té”— y 100 ml de agua filtrada o embotellada. Antes de usarla, recomienda agitar bien el envase para que los componentes se integren. Tras ello, el método es sencillo: “Solo extiende la toalla y rocíala por ambos lados después de cada uso”, añade. Esta rutina disminuye la proliferación de bacterias y mantiene las toallas con olor fresco entre lavados, especialmente en hogares donde la humedad ambiental dificulta un secado completo.
El olor a humedad en las toallas es un problema habitual en muchos hogares y suele aparecer incluso cuando se lavan con frecuencia. La combinación de ambientes cálidos y mal secado favorece la proliferación de hongos y bacterias, responsables de ese aroma rancio que se impregna en los tejidos y resulta difícil de eliminar. Pero con algunos gestos sencillos es posible prevenirlo y recuperar la frescura original de las prendas.