Richard Restak, neurólogo, sobre la edad a la que hay que dejar de tomar alcohol para siempre: "Daña las células nerviosas"
El estadounidense, uno de los neurólogos más reconocidos en salud cerebral, advierte sobre el impacto del alcohol en la memoria y alerta de que este hábito cotidiano puede acelerar el deterioro cognitivo con el paso de los años
El neurólogo Richard Restak. (Foto: Penguin Random House)
El neurólogo estadounidense Richard Restak, una de las voces más escuchadas en salud del cerebro, ha puesto un límite claro al alcohol cuando el objetivo es proteger la memoria y reducir riesgos de demencia. Su mensaje, sencillo y directo, llega en un momento en el que muchas personas se preguntan qué hábitos pueden marcar la diferencia frente al Alzheimer.
El especialista, autor de más de veinte libros sobre el cerebro y profesor clínico en la Universidad George Washington, recuerda que los despistes puntuales son habituales con la edad, pero insiste en que el deterioro no es inevitable: la memoria puede entrenarse y ciertos factores de riesgo se pueden modificar con decisiones cotidianas.
Entre esos factores aparece el consumo de alcohol. Restak subraya que el cerebro pierde reserva neuronal con los años y que, a partir de determinada etapa vital, beber deja de ser un gesto inocuo. Su consejo no busca alarmar, sino evitar que un hábito normalizado se convierta en una carga silenciosa para la salud mental.
La edad a la que conviene parar
En una entrevista en el diario británico The Guardian, Restak aconseja a sus pacientes que dejen el alcohol como máximo a los 70 años. A partir de los 65, escribe, uno suele tener menos neuronas cerebrales que cuando era más joven, así que ¿por qué arriesgarse? "El alcohol es una neurotoxina muy débil; daña las células nerviosas".
La advertencia encaja con la idea de cuidar el cerebro igual que se cuida el corazón. Restak insiste en que no se trata solo de evitar enfermedades, sino de mantener la mente lo más activa posible: leer a diario, seguir aprendiendo y practicar la atención son, para él, la base de una memoria más fuerte en la vejez.
Dormir bien también entra en su lista de aliados. El neurólogo es defensor de la siesta corta por la tarde, al considerar que el descanso favorece lafunción cerebral y ayuda a combatir esa “niebla mental” que muchas personas notan cuando acumulan noches peores o más fragmentadas.
El alcohol es una neurotoxina muy débil; daña las células nerviosas", asegura Restak
Finalmente, Restak recuerda que hay un pilar a menudo infravalorado en salud mental: la vida social. Recomienda atender sin demora los problemas de audición o visión que dificultan conversaciones y aficiones, porque mantenerse conectado a los demás es, en sus palabras, una de las claves para conservar la memoria y alejar el deterioro cognitivo.
El neurólogo estadounidense Richard Restak, una de las voces más escuchadas en salud del cerebro, ha puesto un límite claro al alcohol cuando el objetivo es proteger la memoria y reducir riesgos de demencia. Su mensaje, sencillo y directo, llega en un momento en el que muchas personas se preguntan qué hábitos pueden marcar la diferencia frente al Alzheimer.