Phdresponde, doctor en física y nanotecnólogo: "Aunque los lunares son en su mayoría benignos, es importante vigilar si cambian de forma, tamaño o color"
Phdresponde, doctor en física y nanotecnólogo: "Aunque los lunares son en su mayoría benignos, es importante vigilar si cambian de forma, tamaño o color"
Los lunares en la piel son acumulaciones de melanocitos que deben vigilarse de cerca para detectar a tiempo cualquier cambio relevante
La vigilancia de los lunares es una de las recomendaciones más repetidas por especialistas en dermatología, que insisten en la importancia de observar cualquier variación en su forma, tamaño o color. Aunque la mayoría son benignos, comprender cómo se originan y por qué pueden cambiar ayuda a identificar señales de alerta con mayor precisión.
El divulgador científico Phdresponde, doctor en física y nanotecnólogo, explica en un vídeo de Instagram el mecanismo celular que da lugar a estos puntos pigmentados. En sus palabras, todo comienza por la acción de un melanocito: “Estos lunares realmente se han formado porque un melanocito, que tenemos repartidos por toda la piel, pero uno de ellos, específicamente el que estaba por aquí, ha decidido rebelarse y empezarse a reproducir más rápido de lo que debería, como si fuera una pequeña mutación”.
Cómo se originan y evolucionan los lunares
Según describe el experto, este crecimiento acelerado continúa “como que ha pisado el acelerador para reproducirse a gas, y entonces ha empezado a crecer, a crecer, a crecer”, hasta que interviene un mecanismo interno que actúa como freno natural. En concreto, afirma que “por suerte tenemos un mecanismo intracelular que se llama senescencia celular, que lo que hace es que para la actividad de la célula y, por lo tanto, no se puede reproducir más”. Este proceso detiene la expansión descontrolada del melanocito mutado.
En ese punto, la célula queda aislada: “Y así se forma como una especie de prisión celular, que digamos, y se quedan aquí los melanocitos mutados, pues quietos”. Sin embargo, recalca que estos siguen sintetizando pigmento: “Lo que pasa es que siguen produciendo melanina y por eso cogen este color así, como oscurito”. Esta acumulación es lo que determina el aspecto final del lunar.
La comunidad médica recuerda que cualquier alteración repentina en un lunar debe evaluarse, ya que ciertos cambios pueden indicar un riesgo mayor. Aunque el fenómeno descrito por el divulgador ayuda a entender su origen, la recomendación profesional sigue siendo mantenerse atento a modificaciones visibles y acudir a un especialista ante cualquier duda. De esta forma se garantiza un diagnóstico precoz y un adecuado seguimiento dermatológico.
La vigilancia de los lunares es una de las recomendaciones más repetidas por especialistas en dermatología, que insisten en la importancia de observar cualquier variación en su forma, tamaño o color. Aunque la mayoría son benignos, comprender cómo se originan y por qué pueden cambiar ayuda a identificar señales de alerta con mayor precisión.