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Josep González, dermatólogo, sobre los errores en la ducha: "Las temperaturas altas hacen que la piel se vuelva más sensible"
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ERRORES AL DUCHARSE

Josep González, dermatólogo, sobre los errores en la ducha: "Las temperaturas altas hacen que la piel se vuelva más sensible"

Josep advierte de varios hábitos cotidianos en la ducha que, aunque pasan desapercibidos, pueden comprometer la salud de la piel

Foto: La importancia de ducharse (Pexels/ Kaboompics.com)
La importancia de ducharse (Pexels/ Kaboompics.com)

La ducha diaria es una costumbre profundamente integrada en la vida cotidiana, ya sea como forma de activarse por la mañana o de relajarse antes de dormir. Aunque parezca un gesto sencillo, factores como la duración, la temperatura del agua o el modo de aclarado pueden condicionar la salud de la piel. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la ducha adecuada no debería sobrepasar los cinco minutos, un límite que muchas personas superan de forma habitual según diferentes estudios de hábitos. Sobre estos errores tan frecuentes reflexiona en RAC1 el dermatólogo Josep González, jefe del servicio de Iderma, en el Hospital Quirón-Dexeus.

Uno de los fallos más comunes, explica, es abusar de las temperaturas extremas. Según el especialista, “las temperaturas altas hacen que la piel se vuelva más sensible, producen picores y hacen que se desarrollen intolerancias”, mientras que el agua muy fría contribuye a resecar la piel. A ello se suma el empleo de jabones agresivos, fórmulas con demasiado perfume o alcohol, o el hábito de usarlos en exceso. González recomienda recurrir a jabones neutros, suaves con la piel y aplicados en cantidades moderadas, recordando que más espuma no implica mejor limpieza.

El dermatólogo también incide en la importancia de un aclarado minucioso, ya que los restos de jabón pueden dejar tensioactivos sobre la piel capaces de provocar irritaciones. Además, desaconseja el uso habitual de esponjas reutilizadas, porque tienden a acumular bacterias. Por ello, González considera preferible enjabonarse con las manos, una práctica más higiénica y suficiente para una limpieza adecuada del cuerpo.

El cuidado posterior no es menos relevante. El especialista recuerda que no secarse bien favorece la deshidratación cutánea, ya que la humedad retenida termina resecando la piel. Y añade un último paso que muchos olvidan: la hidratación diaria. Según González, es especialmente importante en pliegues y zonas que se irritan con facilidad. En caso de callos o resequedad, insiste en aplicar crema hidratante en lugar de recurrir a la piedra pómez, que puede resultar demasiado abrasiva. Con estas correcciones sencillas, concluye, es posible proteger la barrera cutánea y evitar molestias que aparecen precisamente por hábitos considerados inofensivos.

La ducha diaria es una costumbre profundamente integrada en la vida cotidiana, ya sea como forma de activarse por la mañana o de relajarse antes de dormir. Aunque parezca un gesto sencillo, factores como la duración, la temperatura del agua o el modo de aclarado pueden condicionar la salud de la piel. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la ducha adecuada no debería sobrepasar los cinco minutos, un límite que muchas personas superan de forma habitual según diferentes estudios de hábitos. Sobre estos errores tan frecuentes reflexiona en RAC1 el dermatólogo Josep González, jefe del servicio de Iderma, en el Hospital Quirón-Dexeus.

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