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Isabel Belaustegui, médica: "Remojar las legumbres o quitar las pepitas a los pimientos puede reducir las lectinas tóxicas"
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Isabel Belaustegui, médica: "Remojar las legumbres o quitar las pepitas a los pimientos puede reducir las lectinas tóxicas"

Pequeñas prácticas de cocina, heredadas de la tradición, pueden transformar la tolerancia a muchos alimentos

Foto: (Youtube | Isabel Belaustegui)
(Youtube | Isabel Belaustegui)

La digestión nunca ha sido un asunto menor y, sin embargo, pocas veces se habla de ella con la claridad con la que lo hace la médica Isabel Belaustegui. Recupera incluso la voz de Sancho Panza —“la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”— para recordar que, cuando el intestino se desequilibra, todo el organismo lo nota. A partir de ahí, Belaustegui desgrana cuáles son los alimentos que más dañan el sistema digestivo y qué gestos cotidianos pueden aliviar ese impacto.

Su primera advertencia apunta al azúcar y a los edulcorantes artificiales. No se trata solo de que alimenten la inflamación, sino de que pueden deteriorar directamente las células del tubo digestivo. Por eso insiste en leer etiquetas, revisar ingredientes y evitar la falsa tranquilidad de los productos “sin azúcar”, que en muchos casos incluyen endulzantes capaces de alterar la microbiota o interferir en funciones metabólicas clave. En su opinión, la fructosa industrial, tan presente en refrescos y procesados, es uno de los elementos más problemáticos.

También dedica parte de su análisis a los aceites refinados, convertidos en un invitado habitual de la despensa moderna. Explica que el origen no suele ser el problema, sino la manipulación que permite producirlos a gran escala: un proceso que elimina nutrientes, genera sustancias tóxicas y deja un aceite que contribuye al estrés oxidativo y la inflamación. Incluso los aceites saludables pueden convertirse en perjudiciales si se queman al cocinar. Un simple indicio, el humo, basta para descartarlos y evitar daños en el intestino.

El punto más complejo de su intervención llega con las lectinas, unos compuestos naturales que las plantas utilizan como mecanismo de defensa. Están presentes en cereales, legumbres, tomates, pimientos, berenjenas, patatas y algunos lácteos, y su efecto, sostiene, puede intensificarse cuando se consumen de forma repetida. Habla del gluten como una lectina capaz de comportarse como una toxina intestinal en personas sensibles y menciona la solanina como fuente frecuente de irritación digestiva y molestias articulares. También describe cómo la caseína A1 de la leche de vaca industrial podría generar reacciones inmunes en personas predispuestas.

Aun así, Belaustegui no propone erradicar estos alimentos, porque eliminar todas las lectinas implicaría renunciar a un abanico nutricional demasiado amplio. Defiende, en cambio, recuperar técnicas de cocina tradicionales que reducen su potencia: poner las legumbres a remojo, pelar tomates o patatas, retirar las pepitas de los pimientos o fermentar la soja. Son prácticas sencillas que, según sostiene, permiten disfrutar de estos productos sin que el intestino pague el precio.

Para quienes conviven con digestiones difíciles, inflamación, dolor articular o enfermedades autoinmunes, estas pautas pueden marcar un antes y un después. Su mensaje final es una invitación a la paciencia: el intestino tiene una enorme capacidad de recuperación, pero necesita que dejemos de añadir aquello que lo daña. Y quizá, como intuía Sancho Panza hace más de cinco siglos, el bienestar empiece exactamente ahí: cuidando la oficina del estómago.

La digestión nunca ha sido un asunto menor y, sin embargo, pocas veces se habla de ella con la claridad con la que lo hace la médica Isabel Belaustegui. Recupera incluso la voz de Sancho Panza —“la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”— para recordar que, cuando el intestino se desequilibra, todo el organismo lo nota. A partir de ahí, Belaustegui desgrana cuáles son los alimentos que más dañan el sistema digestivo y qué gestos cotidianos pueden aliviar ese impacto.

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