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Aurelio Rojas, doctor: "La ciencia lo tiene claro: una ducha templada una o dos horas antes de dormir facilita el inicio del sueño"
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¿POR LA MAÑANA O POR LA NOCHE?

Aurelio Rojas, doctor: "La ciencia lo tiene claro: una ducha templada una o dos horas antes de dormir facilita el inicio del sueño"

Muchas personas optan por ducharse por la mañana para activarse, mientras que otras prefieren hacerlo por la noche para relajarse antes de dormir

Foto: La ciencia apuesta por las duchas nocturnas (Freepik) y @doctorrojass)
La ciencia apuesta por las duchas nocturnas (Freepik) y @doctorrojass)

Muchas personas eligen ducharse por la mañana para activarse y otras lo hacen por la noche para relajarse, pero la ciencia apunta a que una ducha templada antes de dormir puede ofrecer beneficios concretos para conciliar el sueño con mayor facilidad. Este gesto cotidiano influye de forma directa en los procesos fisiológicos que preparan al organismo para descansar.

El cardiólogo Aurelio Rojas explica en un vídeo de Instagram que esta rutina posee un respaldo sólido en la literatura científica. “Atentos a este estudio científico que acaba de publicarse sobre todo si te cuesta dormir”, señala, antes de recordar que “los estudios publicados hasta hoy relacionan un mejor descanso con una mayor inmunidad, un mejor rendimiento cerebral, un envejecimiento de nuestras células más lento y un menor riesgo de enfermedades crónicas. Sí, como las del corazón”. Rojas cita una revisión de 17 trabajos divulgada en 2019 en Sleep Medicine Reviews, donde se concluye que bañarse con agua caliente entre una y dos horas antes de dormir reduce la latencia del sueño en un 36%.

Un efecto directo sobre la temperatura

Según detalla Rojas, citando la evidencia disponible, tras una ducha caliente “los vasos sanguíneos de nuestra piel se dilatan, nuestro cuerpo libera calor y la temperatura central desciende”. Ese descenso actúa como “la señal biológica que activa la liberación de melatonina”, hormona clave en la regulación del ritmo circadiano. El metaanálisis publicado en Sleep Medicine Reviews confirma que las duchas de 40–42,5 °C mejoran tanto la eficiencia como la duración del descanso.

El especialista subraya también el impacto sobre etapas esenciales del sueño: “Mejora la eficiencia del descanso, es decir, duermes más tiempo, el tiempo que estás dormido es de más calidad y tienes menos despertares. Y en último lugar, y no menos importante, potencia la fase de sueño profundo, que es clave para la memoria y la regeneración celular”. Este efecto se relaciona además con una mejor respuesta inmune y un menor riesgo de patologías crónicas.

En palabras de Rojas, “convirtiendo la ducha nocturna en mucho más que higiene, en un sencillo hábito para vivir más y mejor”. La evidencia coincide: ajustar la temperatura y el horario de la ducha constituye una herramienta eficaz para optimizar el descanso, regular la liberación de melatonina y facilitar un sueño profundo y reparador.

Muchas personas eligen ducharse por la mañana para activarse y otras lo hacen por la noche para relajarse, pero la ciencia apunta a que una ducha templada antes de dormir puede ofrecer beneficios concretos para conciliar el sueño con mayor facilidad. Este gesto cotidiano influye de forma directa en los procesos fisiológicos que preparan al organismo para descansar.

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