Solemos asumir que la inflamación es simplemente la reacción del cuerpo ante un golpe externo, una infección o un traumatismo interno, aunque en medicina este concepto abarca respuestas mucho más complejas. En un reciente vídeo, el médico intensivista Richard Suárez muestra cómo esta reacción del organismo puede alterar de forma inmediata parámetros esenciales como la temperatura o la presión arterial, diferenciando entre procesos agudos y de bajo grado.
El especialista, citado a través de su publicación en Instagram, introduce el caso desde su unidad de cuidados intensivos: “Soy médico especialista en cuidados intensivos, son las 5 de la mañana y hoy quiero mostrarle a todas las personas que vean este vídeo lo que es la inflamación de verdad”. A partir de esa imagen inicial, explica por qué este fenómeno no siempre está relacionado con infecciones ni responde a causas visibles.
Inflamación aguda frente a inflamación crónica
En el vídeo, Suárez guía al espectador por los valores de un monitor real. Muestra los valores de un paciente, que tiene “40 grados de temperatura, la presión arterial superbaja, 70-40, y este paciente no está infectado, no tiene una infección”, aclara. El caso corresponde a un traumatismo grave, con una inflamación aguda, y sirve para explicar el mecanismo bioquímico implicado: “La inflamación de la que estamos hablando es una respuesta sistémica mediada por químicos que nosotros llamamos citoquinas”, describe, precisando que esta cascada afecta directamente al endotelio y provoca la caída brusca de la tensión.
Sin embargo, la inflamación aguda es diferente a la inflamación crónica o de bajo grado. El intensivista insiste en que esta inflamación crónica “no da fiebre, no baja la presión arterial, no pone en riesgo tu vida de inmediato. Lo puedo tener yo y aquí estoy grabando un vídeo para redes sociales”, añade. Según explica, sus detonantes son hábitos mantenidos en el tiempo, desde la obesidad y el estréshasta el sedentarismo y el consumo excesivo de comida ultraprocesada, alcohol, tabaco o grasas trans.
Suárez detalla que esta forma de inflamación sostenida actúa como un sustrato para patologías metabólicas y cardiovasculares: “Esto está relacionado directamente a la aparición de la resistencia a la insulina, prediabetes, diabetes o aterosclerosis”. El especialista concluye con una advertencia clara sobre su importancia: “Cuando te hablen de inflamación crónica de bajo grado… empecemos a darle más importancia a eso que no tiene causa inmediata, pero que sí es un abono, una inversión a la enfermedad a largo plazo”.
Solemos asumir que la inflamación es simplemente la reacción del cuerpo ante un golpe externo, una infección o un traumatismo interno, aunque en medicina este concepto abarca respuestas mucho más complejas. En un reciente vídeo, el médico intensivista Richard Suárez muestra cómo esta reacción del organismo puede alterar de forma inmediata parámetros esenciales como la temperatura o la presión arterial, diferenciando entre procesos agudos y de bajo grado.