Roberto Vidal, nutricionista: “Es más probable que se generen más componentes cancerígenos en una sartén que en una freidora de aire”
La freidora de aire gana terreno en las cocinas españolas y no solo por ahorrar aceite. El nutricionista Roberto Vidal alerta de que el calor directo de la sartén favorece más compuestos sospechosos que el aire caliente
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La freidora de aire ya no es una moda pasajera: millones de hogares la usan para cocinar con menos aceite y menos complicaciones, y ahora un nutricionista pone el foco en otro posible beneficio. Roberto Vidal, especialista en mejora de la composición corporal, ha asegurado que este aparato puede reducir la aparición de ciertos compuestos vinculados al cáncer frente a métodos clásicos como la sartén.
El experto lo explicó en el pódcast The Wild Project, donde defendió que la diferencia no está tanto en lo que se cocina como en cómo se cocina. Para Vidal, la air fryer funciona “como un horno, pero más pequeño”, lo que permite resultados rápidos sin necesidad de empapar el alimento en grasa, algo que, además de recortar calorías, cambia el tipo de calor al que se expone la comida.
Según su análisis, el punto clave es la formación de aminas heterocíclicas, sustancias que aparecen sobre todo cuando carnes y otros alimentos se someten a temperaturas muy altas en contacto directo con metal caliente. Por eso, Vidal lanza una advertencia que ha llamado la atención de muchos consumidores: “Es probable que se produzcan más aminas heterocíclicas en la sartén, es decir, componentes cancerígenos”.
Por qué la sartén genera más compuestos
Vidal argumenta que el contacto directo y el calor extremo de la plancha o la sartén facilitan esas reacciones químicas: “Más que nada porque está en contacto directo, como en el horno, con el aire caliente. Y es más fácil que no se lleguen a temperaturas tan altas en la superficie del alimento y que no se produzcan estos compuestos a no ser que se churrasquen”. La freidora de aire, al cocinar con aire muy caliente y sin tocar una superficie a 200-250 ºC, reduce ese riesgo salvo que el usuario queme el alimento.
Aun así, el nutricionista insiste en que no hay que convertirlo en una guerra de electrodomésticos. La elección entre sartén, horno o air fryer no debería basarse solo en el miedo a estos compuestos, sino en el uso cotidiano y el tipo de comida: la freidora no hace milagros si se llena de ultraprocesados, pero sí puede ser una aliada si se emplea para verduras, pescado o carnes frescas con poco aceite.
La freidora de aire, además, elimina la barrera de falta de tiempo y las ganas de cocinar
De hecho, su gran valor práctico está en que elimina dos de las barreras más comunes para comer mejor: la falta de tiempo y ganas de cocinar. Vidal lo resume con otra frase literal del programa: “la principal ventaja que tienes que metes la pechuga, te olvidas y sigues tu vida”, una comodidad que, bien aprovechada, puede ayudar a que más gente prepare comida real en casa en lugar de tirar de opciones rápidas y menos saludables.
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La freidora de aire ya no es una moda pasajera: millones de hogares la usan para cocinar con menos aceite y menos complicaciones, y ahora un nutricionista pone el foco en otro posible beneficio. Roberto Vidal, especialista en mejora de la composición corporal, ha asegurado que este aparato puede reducir la aparición de ciertos compuestos vinculados al cáncer frente a métodos clásicos como la sartén.