La mejor vitamina para aportar energía desde la mañana y reducir la somnolencia diurna
El cansancio se ha convertido en una de las quejas más frecuentes entre la población en un contexto marcado por el estrés, la baja calidad del descanso y hábitos alimentarios poco equilibrados
La falta de energía matutina y la somnolencia diurna se han convertido en dos de las quejas más frecuentes entre la población. (iStock)
La falta de energía matutina y la somnolencia diurna se han convertido en dos de las quejas más frecuentes entre la población, especialmente en un contexto marcado por el estrés, la baja calidad del descanso y hábitos alimentarios poco equilibrados. Este cansancio persistente, que afecta a la productividad y al bienestar general, suele estar relacionado con déficits nutricionales que pasan desapercibidos en el día a día.
Entre los nutrientes implicados en la vitalidad destaca una vitamina esencial para mantener la función neurológica, la salud sanguínea y la formación del ADN. Se trata de la vitamina B12, reconocida por el National Institutes of Health como un compuesto que “ayuda a mantener la salud de las neuronas y la sangre” y contribuye a evitar la anemia megaloblástica, un trastorno que provoca debilidad y fatiga. Esta vitamina resulta indispensable para que el organismo pueda aprovechar adecuadamente los nutrientes.
La Clínica Universidad de Navarra explica que la vitamina B12, también llamada cianocobalamina, es “esencial en la formación de material genético de las células”, además de intervenir en la maduración de los glóbulos rojos y en funciones neurológicas. Una carencia puede derivar en anemia perniciosa y en síntomas como apatía, agotamiento o bajo estado de ánimo. Su incorporación diaria depende de la edad: los adultos necesitan 2,4 mcg, mientras que las mujeres embarazadas requieren 2,6 mcg y las mujeres en periodo de lactancia 2,8 mcg.
El National Institutes of Health recuerda que esta vitamina se absorbe mediante un proceso complejo que implica ácido clorhídrico y factor intrínseco, y advierte de que “muchos adultos mayores no producen suficiente ácido clorhídrico en el estómago para absorber la vitamina B12 que se encuentra en forma natural en los alimentos”. Por ello, recomienda que las personas mayores de cincuenta años prioricen alimentos fortificados o suplementos. También señala que quienes siguen dietas sin productos animales —como vegetarianos y veganos— pueden presentar niveles insuficientes.
La Clínica Universidad de Navarra detalla que la vitamina B12 se encuentra de forma natural en alimentos de origen animal como hígado, riñones, sardinas, lengua, ostras, foie-gras y patés, así como en distintos pescados como caballa, arenques, salmón, atún o jurel. Los huevos y los quesos también aportan cantidades relevantes. En el caso de alimentos vegetales, solo contienen B12 cuando han sido fortificados.
Suplementos
La importancia de esta vitamina en la energía diaria también es subrayada por la doctoraIsabel Viña Bas, médica especializada en salud hormonal y directora médico-científica de IVB Wellness Lab. En sus redes, destaca que la B12 forma parte delos suplementos “clave para esa fatiga y cansancio”, y la incluye dentro de “los complementos que nos pueden ayudar a nuestro estado de ánimo”, especialmente cuando existe una ingesta insuficiente de alimentos ricos en este nutriente.
Según Viña, la deficiencia de B12 puede manifestarse con “estado de ánimo bajo, fatiga, apatía, sensación de que todo te da igual”, síntomas frecuentes en personas con niveles insuficientes o en quienes siguen dietas restrictivas. La especialista también menciona otros nutrientes que pueden influir en la vitalidad, como la vitamina D, la creatina y el hierro.
La falta de energía matutina y la somnolencia diurna se han convertido en dos de las quejas más frecuentes entre la población, especialmente en un contexto marcado por el estrés, la baja calidad del descanso y hábitos alimentarios poco equilibrados. Este cansancio persistente, que afecta a la productividad y al bienestar general, suele estar relacionado con déficits nutricionales que pasan desapercibidos en el día a día.