José Luis Górriz, nefrólogo: "La gente que toma tanta proteína que no sufra; en personas sanas no produce problemas en el riñón"
Es uno de los temas que más dudas genera entre quienes consumen suplementos, especialmente ante el temor de que una ingesta elevada pueda perjudicar la función renal
El jefe del servicio de Nefrología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, José Luis Górriz. (YouTube: Tus amigas las hormonas)
El consumo de proteína es uno de los temas que más dudas genera entre quienes practican ejercicio de forma habitual, especialmente ante el temor de que una ingesta elevada pueda perjudicar la función renal. Este debate, muy presente en gimnasios y consultas médicas, ha llevado a numerosos especialistas a aclarar si realmente existe un riesgo para las personas sanas.
El jefe del servicio de Nefrología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, José Luis Górriz, referente nacional en enfermedad renal, aborda esta cuestión en el pódcast Tus amigas las hormonas, presentado por la doctora Isabel Viña. El especialista responde sin rodeos a una de las preguntas más frecuentes: “Las proteínas de forma contundente en las personas sanas no producen problemas en el riñón”. Una afirmación que desmonta uno de los mitos más extendidos entre deportistas.
Proteína y función renal en personas sanas
El doctor Górriz explica que las proteínas provocan una hiperfiltración transitoria al “abrir las arteriolas aferentes” que entran en el riñón, aumentando la presión en el glomérulo. Sin embargo, destaca que una persona sin patologías renales posee una “reserva funcional” que permite manejar sin problemas este aumento puntual. “A una persona sana no le pasa absolutamente nada”, afirma.
Por ello, envía un mensaje de tranquilidad a quienes consumen suplementos proteicospara ganar masa muscular: “La gente que se toma tanta proteína en los gimnasios que no sufra”. Aunque insiste en que no es necesario tomar megadosis, aclara que ingestas de 100 g, 200 g o incluso 300 g al día no se asocian a daño renal en individuos sanos. Incluso tras un exceso puntual solo se produce “una transitoria hiperfiltración” sin consecuencias a corto ni medio plazo. No obstante, el experto matiza que el consumo recomendado suele situarse entre 1 y 2 g de proteína por kilode peso corporal. Superar esta cifra de manera sistemática no aporta beneficios adicionales y rara vez es necesario en población general.
El riesgo en pacientes con enfermedad renal
El escenario cambia completamente cuando existe una patología renal previa, diabetes mal controlada o proteinuria. En estos casos, advierte Górriz, la citada “reserva funcional no existe”. Aumentar la carga proteica puede elevar excesivamente la presión en el glomérulo y facilitar la pérdida de proteínas en orina.
El médico señala que muchos pacientes acuden a consulta después de experimentar un empeoramiento tras aumentar los suplementos. En estas situaciones, el incremento proteico sí puede agravar el daño renal. Por ello, en enfermedad renal avanzada se restringe la ingesta a 0,5–0,6 g diarios por kilo de peso, priorizando proteínas de alto valor biológico y, preferentemente, de origen vegetal. “La proteína vegetal tiene muchos más beneficios sobre microbiota, sobre el riñón, no generan tanta hiperfiltración y tanta carga ácida”, subraya el especialista.
El consumo de proteína es uno de los temas que más dudas genera entre quienes practican ejercicio de forma habitual, especialmente ante el temor de que una ingesta elevada pueda perjudicar la función renal. Este debate, muy presente en gimnasios y consultas médicas, ha llevado a numerosos especialistas a aclarar si realmente existe un riesgo para las personas sanas.