El dolor de espalda se ha convertido en una queja recurrente en una sociedad cada vez más sedentaria. La neurocirujana Meghan Murphy, de Mayo Clinic, y el médico de familia Jesse Bracamonte advierten de que muchos de los consejos que circulan todavía están basados en creencias erróneas. Entre ellos, la idea de que quedarse inmóvil facilita la recuperación. Ambos especialistas destacan que ciertos hábitos, lejos de ayudar, pueden retrasar la mejoría y complicar el malestar inicial.
Murphy aclara que factores como la inactividad, la mala postura, la obesidad o la genética influyen más que levantar peso de forma puntual. Bracamonte recuerda que el exceso de peso “aumenta la carga mecánica” de la columna y favorece la inflamación. En este contexto, Murphy subraya que “el reposo en cama también puede prolongar o incluso agravar el dolor de espalda”, ya que genera rigidez, pérdida de fuerza y mayor incapacidad. La falta de movimiento, además, puede afectar al riego sanguíneo y ralentizar la recuperación.
Aun así, los expertos matizan que la mayoría de los episodios de dolor no responden a enfermedades graves y suelen resolverse en pocas semanas. Recomiendan acudir a un profesional si aparece dolor intenso, hormigueo, debilidad, fiebre o pérdida de peso inexplicable. También insisten en que la cirugía rara vez es la solución más adecuada. Tratamientos como la fisioterapia, los medicamentos o las modificaciones en el estilo de vida suelen obtener mejores resultados en el dolor crónico.
Otro mito frecuente es que conviene evitar el ejercicio. Los especialistas precisan que mantener una actividad física adaptada resulta fundamental para mejorar el estado de la espalda, ya que preserva la movilidad y fortalece el core. Caminar o nadar pueden ser opciones eficaces, siempre evitando gestos que generen molestias. Del mismo modo, recomiendan revisar la postura, escoger un colchón adecuado y reducir el tiempo frente a pantallas. Para Murphy y Bracamonte, la clave se resume en tres ejes: peso estable, fortalecimiento muscular y movimiento continuo.
El dolor de espalda se ha convertido en una queja recurrente en una sociedad cada vez más sedentaria. La neurocirujana Meghan Murphy, de Mayo Clinic, y el médico de familia Jesse Bracamonte advierten de que muchos de los consejos que circulan todavía están basados en creencias erróneas. Entre ellos, la idea de que quedarse inmóvil facilita la recuperación. Ambos especialistas destacan que ciertos hábitos, lejos de ayudar, pueden retrasar la mejoría y complicar el malestar inicial.