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María José Ortolá, psicóloga: "El estrés sería la llama, la ansiedad sería el humo y el pánico sería el incendio descontrolado"
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María José Ortolá, psicóloga: "El estrés sería la llama, la ansiedad sería el humo y el pánico sería el incendio descontrolado"

Se han convertido en experiencias cada vez más presentes en un estilo de vida marcado por la prisa, la autoexigencia y la desconexión del propio cuerpo

Foto: La psicóloga clínica María José Ortolá, especialista en ansiedad. (Pódcast Zenvibes)
La psicóloga clínica María José Ortolá, especialista en ansiedad. (Pódcast Zenvibes)

El estrés, la ansiedad y los ataques de pánico se han convertido en experiencias cada vez más presentes en un estilo de vida marcado por la prisa, la autoexigencia y la desconexión del propio cuerpo. Así lo explica la psicóloga clínica María José Ortolá, especialista en ansiedad, quien analiza en el pódcast Zenvibes cómo se desarrollan estos estados y por qué muchas personas sienten que han perdido el control emocional en situaciones cotidianas.

Ortolá destaca que vivimos “una vida muy frenética”, donde la mente y el cuerpo parecen funcionar por separado, y donde la comparación, el miedo al juicio externo y la presión constante contribuyen a un desgaste progresivo del sistema nervioso. Para ilustrarlo, utiliza una metáfora que resume la evolución de estos estados: “El estrés sería la llama, la ansiedad sería el humo y el pánico sería el incendio descontrolado”.

Estrés, ansiedad y ataque de pánico

Según la psicóloga, el estrés surge como una reacción ante factores externos. Es esa sensación de ir “con muchas revoluciones”, pero aún con cierta capacidad de control. La ansiedad, en cambio, da un paso más: aparecen preocupaciones excesivas, miedos anticipatorios y la percepción de amenaza, aunque esta no sea real. “Cuando empiezo a sentir miedo ante situaciones que quizá las perciba, pero no son reales”, detalla.

Un ejemplo habitual es evitar lugares concurridos por temor a sentirse mal, una conducta que puede acabar alimentando el propio miedo. Para Ortolá, este es un punto clave en el desarrollo de los trastornos de ansiedad: cuanto más se evita una situación, más grande parece el peligro.

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El ataque de pánico representa el extremo de la ansiedad, un estallido fisiológico que el cuerpo utiliza como último recurso para ser escuchado. “Es el pico de cortisol”, describe la especialista. En este estado, la persona puede quedar totalmente bloqueada, sin capacidad de actuar ni de interpretar adecuadamente lo que ocurre.

Las sensaciones físicas intensas —palpitaciones, presión en el pecho, mareos— generan un miedo profundo. “Es que quizá me va a dar un ataque al corazón o me va a dar un ictus”, explica Ortolá sobre lo que muchas personas piensan durante un episodio. Este impacto emocional provoca que quienes lo experimentan empiecen a evitar actividades básicas por temor a que vuelva a suceder. La psicóloga subraya que estos episodios no aparecen de la nada, sino tras ignorar múltiples señales del cuerpo. Cuando las alertas iniciales no reciben atención, el organismo intensifica la respuesta para obligar a parar.

El estrés, la ansiedad y los ataques de pánico se han convertido en experiencias cada vez más presentes en un estilo de vida marcado por la prisa, la autoexigencia y la desconexión del propio cuerpo. Así lo explica la psicóloga clínica María José Ortolá, especialista en ansiedad, quien analiza en el pódcast Zenvibes cómo se desarrollan estos estados y por qué muchas personas sienten que han perdido el control emocional en situaciones cotidianas.

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