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Alejandra Enríquez, psicóloga: "La ansiedad se vuelve el enemigo de muchas personas porque no entendemos muy bien cómo funciona"
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Alejandra Enríquez, psicóloga: "La ansiedad se vuelve el enemigo de muchas personas porque no entendemos muy bien cómo funciona"

La psicóloga ha explicado, con un ejemplo cotidiano, por qué la ansiedad termina dominando a tantas personas. Su reflexión, basada en cómo funciona esta emoción, desmonta la idea de que la única salida es evitarla y propone un enfoque sencillo

Foto: Alejandra en su vídeo de TikTok (@alenriquezpsicologia)
Alejandra en su vídeo de TikTok (@alenriquezpsicologia)

Alejandra Enríquez, psicóloga especializada en ansiedad, ha explicado en un reciente vídeo por qué para tantas personas esta emoción acaba convirtiéndose en una especie de sombra permanente. Su mensaje, directo y muy reconocible para cualquiera que haya atravesado un episodio de nervios intensos, parte de una idea clara: la ansiedad no es un enemigo invencible, pero solemos combatirla con estrategias que, sin querer, la refuerzan.

Durante una de sus sesiones, cuenta que un paciente le confesó que se sentía atrapado, como si no pudiera “salir del bucle de la ansiedad”. Cuando le preguntó si alguien le había explicado realmente cómo funcionaba este mecanismo, el hombre se quedó sorprendido. Esa reacción—muy común, según Enríquez—fue el punto de partida para desmontar varios mitos. Tal y como detalla, la ansiedad sigue una curva natural: “sube y luego baja”, pero solemos intervenir en el peor momento posible.

Para la psicóloga, el problema surge cuando tratamos de cortar el malestar antes de que alcance su pico. Lo ilustra con un ejemplo cotidiano: ante una situación estresante, algunas personas recurren a la comida para sofocar la incomodidad. “Tú cuando sientes ansiedad… lo que haces es comerte un dulce y tu ansiedad baja, te quedas más tranquilo”, explica. Ese alivio inmediato actúa como un premio, y el cerebro aprende muy rápido a repetirlo.

El inconveniente es que estas pequeñas “fugas” funcionan a corto plazo, pero agravan el problema a largo. No porque el dulce —o cualquier otra vía de escape— sea dañino en sí, sino porque 'enseña al cuerpo a no tolerar la emoción'. Según Enríquez, cada vez que recurrimos a ese atajo estamos evitando enfrentarnos a la parte más incómoda de la curva, que es justamente la que permite que luego descienda.

Foto: Foto: TikTok.

La psicóloga defiende que la clave está en quedarse, aunque cueste. “Es importante aprender que si soy capaz de mantenerme en ese estado, por muy incómodo que sea, ese estado va a bajar”, señala. Sostener la emoción sin huir de ella reduce la dependencia de los “calmantes” improvisados y nos ayuda a desarrollar herramientas internas más efectivas.

Puede sonar contraintuitivo, admite, porque pocas personas han experimentado esa bajada natural sin intervenir antes. Sin embargo, insiste en que la ansiedad no se vence suprimiéndola ni esquivando todas las situaciones que la provocan, sino aprendiendo a sostenerla y entendiendo su propio ciclo. Una invitación a observar lo que sentimos sin miedo y a confiar en que, como toda curva, también tiene su descenso.

Alejandra Enríquez, psicóloga especializada en ansiedad, ha explicado en un reciente vídeo por qué para tantas personas esta emoción acaba convirtiéndose en una especie de sombra permanente. Su mensaje, directo y muy reconocible para cualquiera que haya atravesado un episodio de nervios intensos, parte de una idea clara: la ansiedad no es un enemigo invencible, pero solemos combatirla con estrategias que, sin querer, la refuerzan.

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