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Alejandro Cárdenas, urólogo: "Lo que mucha gente llama 'vejiga pequeña', muchas veces es una vejiga que se acelera sola"
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Vejiga hiperactiva frecuente

Alejandro Cárdenas, urólogo: "Lo que mucha gente llama 'vejiga pequeña', muchas veces es una vejiga que se acelera sola"

La urgencia por ir al baño no siempre se debe a una infección ni a tener una “vejiga pequeña”. El urólogo explica que, en muchos casos, el problema es una vejiga que se activa antes de tiempo, provocando visitas continuas al baño y noches interrumpidas

Foto: Alejandro Cárdenas en su perfil de TikTok (@ale94cardenas)
Alejandro Cárdenas en su perfil de TikTok (@ale94cardenas)

Alejandro Cárdenas, urólogo especializado en patología funcional del tracto urinario, ha puesto el foco en un problema tan común como incómodo: la necesidad de ir al baño demasiadas veces al día sin que exista una infección o una alteración visible en la vejiga.

El especialista recuerda que muchas personas creen tener “vejiga pequeña”, aunque lo que ocurre con más frecuencia es que “la vejiga se acelera sola”, un trastorno conocido como vejiga hiperactiva.

Un síntoma habitual que altera la vida diaria

Cárdenas describe el caso típico que llega a la consulta: una mujer de unos 50 o 55 años que asegura ir al baño diez o doce veces al día y levantarse varias veces por la noche. A pesar de la incomodidad, no suele presentar dolor, escozor ni sangre en la orina. Las pruebas de imagen y los análisis salen normales, los riñones funcionan correctamente y el volumen de orina no aumenta pese a la frecuencia.

El urólogo explica que estas pacientes no sufren pérdidas cuando tosen o se ríen, pero sí experimentan un impulso repentino y urgente: “cuando le entran ganas de ir al baño tiene que correr porque cree que se le puede escapar”.

Foto: medico-nunca-aprietes-barriga-mientras-orinas-hacerlo-encima

Qué ocurre realmente dentro de la vejiga

Según Cárdenas, la clave está en un músculo poco conocido pero fundamental: el detrusor. Es el encargado de contraerse para expulsar la orina, pero “cuando se contrae de forma anómala, aumenta la frecuencia miccional”, detalla el especialista. Es decir, la vejiga envía señales de vaciado sin que esté llena, generando esa urgencia inesperada.

Foto: Jorge Ángel en su vídeo de TikTok (@enfermerojorgeangel)

El diagnóstico se confirma cuando la paciente presenta una frecuencia elevada, pero ninguna causa orgánica que explique los síntomas. A partir de ahí, se considera un cuadro de vejiga hiperactiva, un trastorno benigno pero notablemente molesto.

Cómo se trata la vejiga hiperactiva

El experto recuerda que existen diferentes niveles de tratamiento. El primero pasa por modificar ciertos hábitos y evitar irritantes vesicales, “como las bebidas con cafeína”, que pueden disparar las contracciones del detrusor. También se recurre al entrenamiento vesical, una técnica para reeducar los tiempos entre micciones.

Si estas medidas no funcionan, se valoran tratamientos farmacológicos que ayudan a disminuir las contracciones involuntarias. Y para los casos más rebeldes, también se dispone de terapias más avanzadas: “si todo esto fracasa, existen medidas más invasivas como pinchar bótox en la vejiga”, señala.

Un trastorno común con soluciones

Aunque no se trata de una enfermedad grave, Cárdenas insiste en que es un problema que afecta a la calidad de vida y que merece atención médica. “Es una patología frecuente, no maligna, pero molesta, y tiene solución o al menos se pueden paliar los síntomas”, asegura. Su mensaje es claro: si ir al baño se ha convertido en una preocupación diaria, conviene consultarlo. Hay tratamientos y la mejoría suele ser significativa.

Alejandro Cárdenas, urólogo especializado en patología funcional del tracto urinario, ha puesto el foco en un problema tan común como incómodo: la necesidad de ir al baño demasiadas veces al día sin que exista una infección o una alteración visible en la vejiga.

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