Arturo O'Byrne, experto en longevidad: "Un 50 o 60% de los fármacos que usamos no curan nada, solo alivian los síntomas"
Defendió que el futuro de la longevidad pasa por revisar hábitos cotidianos, replantear el papel de los medicamentos y asumir que muchas dolencias del sistema nervioso comienzan décadas antes de mostrar síntomas
La conversación sobre longevidad está cambiando, y uno de los nombres que más resuenan en este nuevo paradigma es el del doctor Arturo O’Byrne. El especialista en medicina integrativa, con más de tres décadas dedicado al estudio del envejecimiento saludable, participó en una masterclass de la Escuela de Salud Integrativa para desmontar varias ideas instaladas en el imaginario colectivo sobre el cerebro, la memoria y la neurodegeneración.
Sus palabras no pasaron desapercibidas. “Un 50 o 60 por ciento de los fármacos que usamos no curan nada, solo alivian los síntomas”, afirmó, subrayando que la medicina convencional sigue enfocándose en apagar señales, pero no en entender qué las provoca. Para O’Byrne, ese enfoque explica por qué enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o la demencia siguen sin una solución efectiva, mientras el número de casos continúa creciendo.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la idea de que el deterioro cognitivo no surge de manera repentina. “Los cambios en el cerebro empiezan a los 40 o incluso antes”, recordó. Según el experto, para cuando aparecen los primeros olvidos o despistes, el daño lleva décadas gestándose.
Este retraso entre la causa y el síntoma ha llevado a O’Byrne a defender con fuerza la prevención. Su enfoque: analizar los factores que favorecen la neuroinflamación y actuar sobre ellos antes de que sea demasiado tarde.
La inflamación persistente fue descrita como uno de los grandes motores de la neurodegeneración. El especialista señaló causas tan diversas como una mala salud intestinal, infecciones latentes, toxinas ambientales, estrés crónico o incluso una dentadura en mal estado.
Pero hubo un enemigo que llamó especialmente la atención: el exceso de azúcar. O’Byrne insistió en que la resistencia a la insulina —cada vez más común— está estrechamente ligada al deterioro cognitivo. Sus palabras fueron contundentes: si no se modifica la dieta y no se elimina la dependencia del azúcar, no es posible revertir este proceso metabólico.
El experto explicó que el cerebro puede llegar a hacerse “resistente” a la insulina, igual que el resto del organismo. Un escenario que acelera la pérdida de sinapsis, favorece la acumulación de proteínas tóxicas y empuja al sistema nervioso hacia un estado vulnerable.
O’Byrne dedicó buena parte de su charla a mostrar cómo acciones cotidianas —a menudo subestimadas— condicionan la longevidad del cerebro.
Dormir bien, por ejemplo, es esencial para activar el sistema glinfático, encargado de eliminar residuos y toxinas del tejido cerebral. Cuando el sueño es insuficiente o de mala calidad, esa “limpieza nocturna” se interrumpe y las sustancias dañinas se acumulan.
El ejercicio físico, por su parte, actúa como un potente estimulador del factor neurotrófico derivado del cerebro, una molécula clave para la memoria y la plasticidad neuronal. Según O’Byrne, moverse de forma regular mejora la oxigenación del cerebro, favorece la neurogénesis y reduce la inflamación general.
En cuanto al manejo del estrés, el especialista recordó que el exceso de cortisol adelgaza el hipocampo y deteriora la memoria. Técnicas como la respiración consciente, la meditación o el yoga forman parte, para él, del “botiquín” básico de cualquier persona que quiera preservar su salud cognitiva.
El intestino también piensa: la importancia de la microbiota
El doctor insistió en que no se puede hablar de salud cerebral sin hablar del intestino. La permeabilidad intestinal, la disbiosis o la falta de fibra pueden generar inflamación sistémica que termina alcanzando el cerebro. Por eso defendió una alimentación rica en vegetales, grasas saludables y alimentos integrales que reduzcan la carga inflamatoria.
Además, animó a incorporar periodos de ayuno diario, especialmente el protocolo 12/3, que propone dejar pasar al menos 12 horas entre la cena y el desayuno, y evitar comer en las tres horas previas a acostarse.
O’Byrne reivindicó la necesidad de abandonar la idea de que la medicina debe centrarse únicamente en tratar enfermedades cuando ya se han manifestado. Para él, la prevención —entendida como una forma de vida— es la herramienta más poderosa para evitar el deterioro cognitivo.
La conversación sobre longevidad está cambiando, y uno de los nombres que más resuenan en este nuevo paradigma es el del doctor Arturo O’Byrne. El especialista en medicina integrativa, con más de tres décadas dedicado al estudio del envejecimiento saludable, participó en una masterclass de la Escuela de Salud Integrativa para desmontar varias ideas instaladas en el imaginario colectivo sobre el cerebro, la memoria y la neurodegeneración.