Gabor Maté, médico reconocido internacionalmente por su labor en el estudio del trauma, ha explicado cómo las experiencias tempranas moldean la personalidad, el cerebro y la forma de relacionarnos con el mundo. En una conversación en el pódcast de Mel Robbins, el especialista profundiza en cómo la infancia deja huellas duraderas que influyen en la salud mental y física, así como en comportamientos asociados a la ansiedad, la adicción o la necesidad constante de agradar.
El experto sostiene que el desarrollo infantil está condicionado tanto por factores materiales como por la dimensión emocional del hogar. Las condiciones físicas —alimentación, vivienda o estabilidad— se combinan con aspectos como sentirse visto, aceptado o comprendido. También influye el estado emocional de los adultos: “¿Están estresados los padres? ¿Tienen dificultades económicas? También hay padres que arrastran traumas que aún no han superado, como me pasó a mí cuando era joven”, plantea.
Maté señala que todos estos elementos configuran el entorno en el que se forma el cerebro del niño, ya que la personalidad se desarrolla en interacción con los cuidadores, su disponibilidad afectiva y el apoyo o aislamiento familiar. La presencia de conflicto, inestabilidad o imprevisibilidad, explica, puede tener impacto en el sistema nervioso infantil y en su forma de interpretar el mundo.
Una infancia distinta para cada hermano
Uno de los puntos más destacados de su entrevista en el pódcast de Mel Robbins es su afirmación de que “ningún hermano crece en la misma casa”, una frase con la que rechaza la idea de que los hijos comparten idénticas condiciones familiares. Según el médico, cada uno vive una realidad diferente porque los padres tampoco son los mismos en cada etapa de su vida.
El orden de nacimiento, las diferencias de género, la fase vital de los padres, los cambios económicos o el desgaste emocional influyen en la forma en que cada hijo es atendido. “Los padres no se relacionan con el primer hijo de la misma manera que con el segundo”, explica, subrayando que no se trata de amor, sino de contexto y circunstancias.
@melrobbins When @drgabormate told me this, it stopped me in my tracks… Siblings may grow up in the same house, but that doesn’t mean their childhoods were the same. Not even close. Same parents? Nope. Same family? Nope. Same childhood? Absolutely not. Parents show up differently for each child depending on the season of their life, their relationship, and even their financial situation. It’s not about who is loved more. It’s about how that love is expressed - and how each child experiences it. If you’ve ever wondered why you and your siblings remember childhood so differently - this is why. This clip is from my conversation with Dr. Gabor Maté on The Mel Robbins Podcast 🎧 "Why You Feel Lost in Life: Dr. Gabor Maté on Trauma & How to Heal." Listen to the full episode or watch on YouTube - search "Mel Robbins Podcast Gabor Maté" #melrobbins#melrobbinspodcast#gabormate#trauma♬ original sound - Mel Robbins
Maté añade que los niños no solo experimentan de manera distinta las conductas de los padres, sino que también aportan sus propios rasgos individuales al vínculo. “Los niños nacen con temperamentos diferentes. Lo que significa que experimentan el mundo de manera diferente”, afirma. Por ello, incluso si el adulto intenta actuar del mismo modo con todos, cada hijo percibe una relación única.
Esta diversidad de percepciones explica por qué personas criadas bajo un mismo techo pueden desarrollar personalidades, necesidades afectivas y respuestas emocionales tan dispares. A lo largo de su intervención, Gabor Maté insiste en que comprender estas diferencias permite entender mejor los patrones emocionales de la edad adulta. Explorar el origen de estas vivencias, sostiene, es una vía fundamental para sanar heridas, reducir la autocrítica y mejorar la relación con uno mismo.
Gabor Maté, médico reconocido internacionalmente por su labor en el estudio del trauma, ha explicado cómo las experiencias tempranas moldean la personalidad, el cerebro y la forma de relacionarnos con el mundo. En una conversación en el pódcast de Mel Robbins, el especialista profundiza en cómo la infancia deja huellas duraderas que influyen en la salud mental y física, así como en comportamientos asociados a la ansiedad, la adicción o la necesidad constante de agradar.