Aurelio Rojas, cardiólogo: "Mientras todos se obsesionan con el colesterol, la Lp(a) va por libre"
La lipoproteína(a) sigue siendo la gran desconocida de la salud cardiovascular, pese a que uno de cada cinco españoles la tiene elevada sin saberlo. El cardiólogo alerta de que este marcador genético puede disparar el riesgo de infarto
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Aurelio Rojas, cardiólogo y divulgador, vuelve a poner el foco sobre un viejo conocido de la salud cardiovascular que pasa desapercibido para millones de personas: la lipoproteína(a), también llamada Lp(a).
Su advertencia es clara y directa: “Mientras todos se obsesionan con el colesterol, la Lp(a) va por libre”, una frase que resume el problema de un marcador que apenas se solicita en las analíticas habituales y que puede disparar el riesgo de infarto incluso en personas con hábitos saludables.
@doctorrojass Mientras todos se obsesionan con el colesterol, la Lp(a) va por libre: más pegajosa, más inflamatoria, más aterogénica y completamente genética (sí, gracias papá y mamá). ¿La evidencia? - Estudios poblacionales masivos como Clarke et al., NEJM 2009 demostraron que niveles altos de Lp(a) multiplican el riesgo de infarto aunque el resto de tu analítica sea perfecta. - La ESC 2020 recomienda medirla al menos una vez en la vida porque 1 de cada 5 personas la tiene elevada sin saberlo (Mach et al., Eur Heart J 2020). - Y revisiones recientes como Tsimikas, Lancet 2023 muestran que no baja ni con dieta, ni con ejercicio, ni con estatinas… pero sí que acelera la formación de placa como si llevara prisa. - Para colmo, estudios como Kamstrup et al., JACC 2017 apuntan que puede ser uno de los determinantes más potentes de riesgo residual. Así que no, no es “otro numerito” de la analítica. ⚠️Es una de las CLAVES del riesgo cardiovascular. Si nunca te han pedido la Lp(a), pídetela tú mismo. Si ya sabes que la tienes alta, respira: puedes neutralizar su impacto bajando tu LDL a rango estricto, controlando inflamación y optimizando tu estilo de vida mientras llegan los nuevos fármacos que prometen reducciones del 80–90%. La prevención no es tener miedo. Es simplemente saber con quién estás jugando la partida. #colesterol #grasa #infarto #ictus ♬ sonido original - Aurelio Rojas ? Cardiólogo
Una molécula más peligrosa de lo que parece
Rojas explicó en su vídeo que la Lp(a) es “una partícula formada por un LDL unido a una proteína llamada apolipoproteína(a)”, una combinación que da lugar a una molécula “más pegajosa, más inflamatoria y mucho más peligrosa”. Según el cardiólogo, esta estructura favorece la formación de placas en las arterias y acelera procesos inflamatorios que pueden desembocar en eventos graves como infartos o ictus.
El experto destaca que lo realmente preocupante no es solo su capacidad para causar daño, sino su origen. “Tus niveles de Lp(a) son genéticos”, recuerda. De hecho, uno de cada cinco españoles la tiene elevada sin saberlo, una cifra que crece aún más en personas con antecedentes de infarto precoz o muerte súbita antes de los 55 años.
¿Por qué no aparece en las analíticas habituales?
La pregunta es recurrente y el propio Rojas la plantea: si es tan importante, ¿por qué no se mide de rutina? Él mismo ofrece la respuesta: “Durante años la medicina la ignoró hasta que estudios recientes demostraron que es uno de los factores de riesgo más potentes y más infradiagnosticados”. Tanto es así que la Sociedad Europea de Cardiología recomienda medirla al menos una vez en la vida.
El cardiólogo insiste en la necesidad de solicitar esta prueba, que “es un simple análisis” y puede revelar un riesgo oculto que no se detecta con el colesterol tradicional.
Qué hacer si sale alta
El mensaje de Aurelio Rojas rompe otro de los grandes mitos de la salud cardiovascular: la Lp(a) no se corrige con dieta, ejercicio ni estatinas. “No se puede bajar con la dieta, no se puede bajar con el ejercicio y no se baja con estatinas”, recalca. Pero eso no significa que no tenga solución.
Cuando los niveles superan 50 mg/dL, el objetivo terapéutico cambia: hay que llevar el LDL a cifras más estrictas, reforzar la respuesta antiinflamatoria del organismo, optimizar la ingesta de omega-3 y controlar marcadores como la homocisteína. Todo ello, acompañado de una vigilancia estrecha del resto de factores de riesgo.
Rojas explica que el abordaje consiste en “neutralizar” el impacto de la Lp(a) reduciendo la inflamación y ajustando el LDL al rango adecuado, una estrategia que puede modificar el pronóstico de quienes la tienen elevada.
Lo que viene: nuevos fármacos
Aunque hoy no existe un tratamiento específico para reducir la Lp(a), el cardiólogo avanza que ya hay medicamentos en fase avanzada de investigación capaces de disminuirla “hasta un 80 o 90%”. Su llegada podría transformar por completo la prevención cardiovascular en pacientes con predisposición genética.
Mientras tanto, su recomendación es inequívoca: conocer el nivel de Lp(a) es clave. Pedir la prueba al médico puede cambiar la forma de evaluar el riesgo real y permitir ajustar el tratamiento a tiempo. Como resume Rojas, saberlo “te da una información brutal sobre tu riesgo cardiovascular”.
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