Los seres humanos recurrimos a nuestro instinto para gestionar diferentes situaciones que nos ocurren en nuestro día a día. Aunque existan ocasiones en que la razón entre en conflicto con el mismo, estas se construyen en base a experiencias y emociones, otorgándonos ciertas sensaciones que nos guían en una dirección en la que actuar.
Si bien son muchas personas las que se permiten dudar de su propio instinto en diferentes circunstancias, son muchos los que abogan por darle un voto de confianza a este. Y es que podemos ahorrarnos varios quebraderos de cabeza si atendemos a esa vocecita de nuestra cabeza que nos sugiere ciertas ideas ante la realidad que se nos plantea.
Esto se puede extrapolar a los sentimientos que nos otorga una persona. Si son positivos, no hay problema. Sin embargo, la psicóloga Elizabeth Clapés lanza un mensaje claro en una de sus publicaciones en TikTok en el caso de que estos no sean agradables. “Lo que te transmite una persona, la vibra que te da una persona es más que suficiente para que tomes la decisión de alejarte de ella”, comenta en el vídeo.
Confía en tu instinto
La experta emplea una metáfora para ilustrar este tipo de escenarios. En ella habla como, si pone la mano sobre una vitrocerámica encendida, posiblemente se queme y la retire al instante. Como bien comenta, en esta situación nadie se cuestionaría si el dolor es culpa de nuestra percepción, elemento que ha querido trasladar en las situaciones en las que una persona nos genera sensaciones negativas.
“Con las personas pasa igual. Me estás haciendo sentir pequeña, hay algo de ti que me genera malestar, no me estoy sintiendo cómoda. No me voy a quedar aquí para ver si estoy loca o es que estoy exagerando. Porque yo tengo algo dentro de mí en lo que confío plenamente, que es en cómo me hacen sentir las personas”, declara en el vídeo.
La psicóloga finaliza recomendando alejarnos del individuo que nos produce ese estado de ánimo para ver las cosas con una perspectiva más alejada. De esta manera, podremos identificar la misma solución desde otro ángulo, pudiendo tomar una decisión con un mayor juicio y que seguramente nos traiga mejores consecuencias para nuestras vidas.
Los seres humanos recurrimos a nuestro instinto para gestionar diferentes situaciones que nos ocurren en nuestro día a día. Aunque existan ocasiones en que la razón entre en conflicto con el mismo, estas se construyen en base a experiencias y emociones, otorgándonos ciertas sensaciones que nos guían en una dirección en la que actuar.