Elena Garrido, nutricionista especializada en PNIE, advierte en una entrevista para ABC que "muchas personas acaban creyendo que comen de forma saludable porque no leen las etiquetas". La experta relaciona esta falta de atención con la neuroinflamación, un proceso silencioso que altera la energía, la memoria y el estado de ánimo. Según explica, el cerebro también puede inflamarse, y los síntomas —cansancio, dificultad para concentrarse o irritabilidad— son señales tempranas de que algo no funciona bien.
En su libro ‘Tu cerebro está inflamado’ (Zenith, 2025), Garrido describe cómo la mala alimentación, el estrés continuado y los tóxicos ambientales afectan al sistema nervioso central. La especialista recuerda que “el intestino es el segundo cerebro”, por lo que un daño en su barrera permite el paso de sustancias que alteran los neurotransmisores. De ahí la importancia de saber interpretar las etiquetas, evitar ultraprocesados y elegir productos reales, sin aditivos innecesarios ni carnes de baja calidad.
La nutricionista insiste en que no hay que normalizar la inflamación cerebral, ya que un sistema inmunitario sobrecargado puede desencadenar problemas en otros órganos. En función de la genética y del estilo de vida, pueden aparecer trastornos digestivos, problemas dermatológicos o incluso riesgos vinculados a enfermedades neurodegenerativas. Entre las señales de alerta menciona la niebla mental, los olvidos frecuentes, la ansiedad sin motivo, el insomnio y los dolores de cabeza recurrentes, además de molestias diversas que afectan a varios sistemas del cuerpo.
Garrido subraya también la relevancia de activar el nervio vago y de proteger la salud de las mitocondrias, responsables de generar la energía del organismo. Un estilo de vida marcado por el estrés constante mantiene el cuerpo en alerta e impide la adecuada recuperación del sistema nervioso parasimpático. Técnicas como la respiración profunda, la exposición moderada a la luz natural o el movimiento regular ayudan a recuperar la calma fisiológica. "Si fallan las mitocondrias, falla todo", resume al defender que una alimentación limpia es esencial para preservar la salud cerebral.
Elena Garrido, nutricionista especializada en PNIE, advierte en una entrevista para ABC que "muchas personas acaban creyendo que comen de forma saludable porque no leen las etiquetas". La experta relaciona esta falta de atención con la neuroinflamación, un proceso silencioso que altera la energía, la memoria y el estado de ánimo. Según explica, el cerebro también puede inflamarse, y los síntomas —cansancio, dificultad para concentrarse o irritabilidad— son señales tempranas de que algo no funciona bien.