El consejo del inmunólogo Alfredo Corell para cuidar tus defensas: “Probióticos todos los días”
Tomar yogur cada día puede ayudar a mantener una microbiota equilibrada y un sistema inmune más resistente. El inmunólogo Alfredo Corell defiende este hábito sencillo y barato, a excepción de intolerantes y veganos
- Esto es lo que dice la ciencia sobre comer yogur todos los días
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Comer yogur todos los días se ha convertido en uno de esos gestos simples que, según muchos especialistas, ayudan a cuidar la salud desde dentro. Este alimento fermentado aporta probióticos, unas bacterias beneficiosas que contribuyen a mantener la microbiota intestinal en buen estado, y esa “flora” es hoy una pieza clave para hablar de defensas fuertes y bienestar general.
La idea es fácil de entender: cuando el intestino funciona bien, el sistema inmunológico trabaja con menos sobresaltos. El yogur, al igual que el kéfir o las leches fermentadas, no solo conserva los nutrientes de la leche, sino que añade el efecto de las bacterias que la cuajan. Ese equilibrio interno se asocia a una respuesta inmune más estable y a una mejor protección frente a infecciones habituales.
Además, tomar un yogur natural a diario es una rutina barata, accesible y sencilla de integrar en cualquier dieta. La recomendación general pasa por elegir versiones sin azúcar añadido y con fermentos vivos, porque son las que mejor empujan esa microbiota hacia un terreno saludable. Con esa base, el yogur diario se entiende como una ayuda constante, no como un remedio puntual.
La recomendación de Alfredo Corell y sus matices
El inmunólogo Alfredo Corell, profesor en la Universidad de Sevilla y en el Hospital Virgen del Rocío, además de miembro de la Sociedad Española de Inmunología, ha defendido en sus intervenciones divulgativas que los probióticos deberían estar presentes cada día en la alimentación. En su libro Inmunidad en forma, insiste en que fortalecer defensas depende de hábitos repetidos: buena dieta, ejercicio y una microbiota cuidada.
Corell lo resumió con claridad al hablar de yogur y probióticos en el podcast Tiene sentido, que presenta Eli Romero: “¿Recomendaría a todo el mundo tomar un yogur al día? Sí, sin fisuras, recomendaría un yogur al día y ahora hacemos alguna excepción. Un yogur o un kefir o una leche fermentada. Yo lo que digo es un probiótico al día.” Su mensaje es directo: el objetivo no es solo el yogur como producto concreto, sino el aporte diario de bacterias beneficiosas.
Eso sí, el especialista también puso sobre la mesa casos en los que hay que buscar otras vías. “Por un lado, las mismas bacterias del yogur las tenemos en bebidas vegetales, a base de avena o de soja o de coco. Y tenemos las dos bacterias que tiene el yogur, que son dos, las tenemos exactamente igual.”
Además del yogur, el kéfir o la leche fermentada, el chucrut y el kimchi también son alternativas no lácteas que aportan probióticos
Y añade alternativas fermentadas no lácteas: “Por ejemplo, el chucrut. El chucrut es un fermentado vegetal muy típico alemán, o el kimchi de los coreanos es muy equivalente, son verduras fermentadas. Tienen probióticos también.” Su conclusión práctica sigue la misma línea: “Así que sí, me atrevería a decir, de una manera o de otra, probióticos todos los días”.
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Comer yogur todos los días se ha convertido en uno de esos gestos simples que, según muchos especialistas, ayudan a cuidar la salud desde dentro. Este alimento fermentado aporta probióticos, unas bacterias beneficiosas que contribuyen a mantener la microbiota intestinal en buen estado, y esa “flora” es hoy una pieza clave para hablar de defensas fuertes y bienestar general.