La importancia del descanso nocturno para el correcto funcionamiento del cerebro es algo que muchos conocen, pero que se dificulta poner en práctica a causa de nuestro acelerado y ocupado ritmo de vida. Basta con pensar en esas mañanas en las que, tras acostarse tarde, cuesta concentrarse o recordar tareas simples. Según advierte un experto en neurología, ese tipo de hábitos impide al cerebro reparar daños, consolidar recuerdos y realizar funciones esenciales que solo ocurren durante un sueño suficiente.
El neurólogo Leonardo Bello, a través de su perfil profesional en Instagram, explica las cuatro prácticas que nunca realizaría por el daño que pueden causar en el sistema nervioso. En el vídeo señala de forma literal: “La primera, dormir menos de 6 horas, eso es muy poco para el cerebro, no es lo suficiente para que él entre a escanear todo el cuerpo y empiece a reparar todas las cosas que estén dañadas”. Sus palabras refuerzan la evidencia científica que vincula un descanso insuficiente con dificultades de memoria, menor capacidad de aprendizaje y deterioro cognitivo a largo plazo.
El especialista añade que tampoco recurriría a supuestos oxigenantes cerebrales, una práctica que desaconseja con contundencia: “Tomar oxigenantes cerebrales, eso no sirve, eso no existe”. Recuerda que “el mejor oxigenante hoy en día y el único oxigenante cerebral se llama actividad física” y recalca que el movimiento regular incrementa el flujo sanguíneo y favorece la salud neuronal.
Otra de las pautas esenciales para proteger el cerebro, según Bello, es evitar el estrés continuado. En sus palabras: “El tercero, estrés crónico, es grave, gravísimo para el cerebro... el estrés crónico daña el cerebro, mata neuronas”. Diferencia este fenómeno del estrés agudo, que considera útil para activar mecanismos adaptativos, mientras que la tensión prolongada reduce volumen cerebral y perjudica la conectividad interna.
El neurólogo también advierte sobre comer en exceso y con demasiada frecuencia: “Comer más de cinco veces al día y en porciones muy grandes genera algo que se llama disfunción de la insulina”, un desequilibrio que, recuerda, se relaciona con deterioro cognitivo y mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. A ello suma un último hábito que nunca abandonaría: “Jamás he dejado de estudiar como neurólogo”. Afirma que aprender idiomas, realizar cursos o adquirir habilidades nuevas “estás generando más conectividad cerebral” y aumentando el volumen del cerebro, un factor clave para afrontar el envejecimiento.
Las recomendaciones de Bello ofrecen una guía clara para reforzar la salud neurológica: descanso suficiente, ejercicio físico, buena gestión del estrés, alimentación equilibrada y estimulación intelectual. Cinco pilares que, según sus explicaciones, ayudan al cerebro a mantenerse activo y protegido frente al paso del tiempo.
La importancia del descanso nocturno para el correcto funcionamiento del cerebro es algo que muchos conocen, pero que se dificulta poner en práctica a causa de nuestro acelerado y ocupado ritmo de vida. Basta con pensar en esas mañanas en las que, tras acostarse tarde, cuesta concentrarse o recordar tareas simples. Según advierte un experto en neurología, ese tipo de hábitos impide al cerebro reparar daños, consolidar recuerdos y realizar funciones esenciales que solo ocurren durante un sueño suficiente.