Óscar Muñoz, experto en trasplantes capilares: "Hay quien cree que al lavarse más el pelo se le cae más"
La caída capilar, los mitos que persisten y las dudas sobre qué cuidados funcionan de verdad siguen generando inquietud en todo tipo de perfiles, desde jóvenes que empiezan a notar cambios hasta mujeres que buscan respuestas claras
La caída del pelo preocupa cada vez a más personas, y no solo a los hombres. La salud capilar se ha convertido en uno de los temas estrella de las consultas dermatológicas, de las redes sociales y de los vídeos de divulgación. Entre las voces más reconocidas está la del dermatólogo Óscar Muñoz, especialista en tricología y responsable del canal Escuela de Alopecia, un espacio que ya reúne a cientos de miles de seguidores y que se ha convertido en una referencia para entender todo lo que ocurre en el cuero cabelludo.
Muñoz participó recientemente en una larga conversación con el médico Borja Bandera, donde repasó desde la fisiología del pelo hasta los tratamientos más novedosos. Entre datos científicos, advertencias y anécdotas clínicas, dejó una recomendación muy directa que desmonta uno de los mitos más extendidos: los hombres deben lavarse el pelo a diario. Según explica, el cuero cabelludo produce grasa de forma continua y ese sebo, si no se retira, termina alimentando hongos presentes de manera natural en la piel. Cuando ese ecosistema se descontrola, aparece inflamación, picor y, como consecuencia, más caída de la que corresponde al ciclo normal del folículo. “Hay quien cree que al lavarse se le cae más el pelo, pero lo único que está viendo es el pelo que ya estaba destinado a desprenderse”, afirma.
El dermatólogo insiste en que la genética manda, pero no lo decide todo. Muñoz recuerda que la alopecia androgenética es universal y, si viviéramos lo suficiente, todos experimentaríamos un grado variable de pérdida de densidad. Lo que sí cambia es la velocidad con la que avanza, determinada por los genes y modulada por hábitos y circunstancias personales. El estrés, por ejemplo, no provoca calvicie común, pero puede desencadenar episodios de caída brusca en personas predispuestas. Lo ha visto en niños tras separaciones familiares, en deportistas sometidos a gran presión y en adultos que atraviesan rupturas sentimentales. Incluso relata el caso de un militar especializado en desactivación de explosivos que, según él, “aguantaba mejor una misión que una mala relación de pareja”.
También la alimentación influye, aunque menos de lo que prometen muchas campañas. Las dietas muy bajas en calorías o pobres en proteínas pueden causar una caída llamativa a los tres meses, un patrón que ve en estudiantes que comen mal durante estancias en el extranjero y regresan con mechones enteros en la mano. Muñoz admite que ciertos compuestos vegetales, como los antioxidantes del brócoli o los fitoestrógenos de la soja, tienen una lógica fisiológica, pero recalca que su efecto es modesto. “Para lograr el impacto de un fármaco tendrías que consumir cantidades irreales”, apunta.
En este terreno, los suplementos como el saw palmetto, las semillas de calabaza o el pygeum pueden ser útiles únicamente en fases muy iniciales. La base del tratamiento médico, subraya, sigue siendo la misma: finasterida, dutasterida y minoxidil, ya sea oral o tópico. Sobre los temidos efectos secundarios sexuales, pide no caer en alarmismos y explica que los estudios muestran cifras bajas y reversibles. Aun así, reconoce que el miedo anticipado influye en cómo se vive el tratamiento. “Si tomas una pastilla temiendo que te vaya a pasar algo, multiplicas las posibilidades de sentir algo”, comenta sobre el llamado efecto nocebo.
La conversación también abordó el territorio de los tratamientos emergentes, desde los exosomas hasta la clonación capilar, pasando por técnicas de regeneración celular. Muñoz pide prudencia: la investigación avanza, pero muchas de esas opciones están muy lejos de ser un estándar efectivo. A día de hoy, la única intervención que realmente puede recuperar densidad perdida de forma estable es el trasplante capilar. Eso sí, con condiciones: debe hacerse con planificación, en manos expertas y acompañado de medicación de mantenimiento. “Si trasplantas sin controlar la alopecia, ese pelo nuevo quedará rodeado de zonas que seguirán afinándose”, advierte.
El especialista desmonta además algunos mitos sobre Turquía. Explica que allí existen clínicas excelentes y otras que funcionan como auténticas cadenas de montaje, con pacientes operados en paralelo y muy poca supervisión médica. Lo fundamental, recalca, es que el cirujano sea accesible para resolver complicaciones, algo que distingue un trabajo serio de uno simplemente rápido y barato.
Muñoz también habló del peso emocional que tiene el pelo. En consulta ha visto a hombres jóvenes desarrollar auténtica obsesión por las entradas y a mujeres que viven su pérdida de densidad con un silencio angustioso, incapaces de contarlo incluso a sus amigas. Describe situaciones límite, como pacientes confundidas con enfermas de cáncer por su falta de volumen, o jóvenes que relacionan su autoestima exclusivamente con la imagen que ven en redes sociales. Para él, la sociedad sigue penalizando la calvicie, especialmente en los hombres que no encajan en el estereotipo del calvo musculado al estilo Hollywood.
La caída del pelo preocupa cada vez a más personas, y no solo a los hombres. La salud capilar se ha convertido en uno de los temas estrella de las consultas dermatológicas, de las redes sociales y de los vídeos de divulgación. Entre las voces más reconocidas está la del dermatólogo Óscar Muñoz, especialista en tricología y responsable del canal Escuela de Alopecia, un espacio que ya reúne a cientos de miles de seguidores y que se ha convertido en una referencia para entender todo lo que ocurre en el cuero cabelludo.