La naturaleza es realmente asombrosa. El equilibrio que permanece en los entornos con la menor influencia del ser humano sobre ellos es realmente fascinante. Es por ello que, gracias a nuestra conciencia, está en nuestra mano protegerla y preservarla en las mejores condiciones posibles. Y es que su inestimable poderío es comprobable incluso antes de salir del vientrede nuestras madres.
Uno de los elementos que más nos definen individualmente como miembro de cualquier especie es, sin duda, la genética. La herencia biológica que nos es dada por nuestros ancestros es resultado de la fusión de numerosos individuos en el propósito natural de preservar nuestra presencia en el planeta. Y es que nuestros rasgos más definidos no tienen que estar únicamente enlazados con la de nuestros padres.
Los avances tecnológicos y científicos han permitido un mayor conocimiento acerca de nuestro origen y características adheridas a nuestro ser. Una de las más curiosas nos las comparte el médico y anestesista David Callejo en una de sus más recientes publicaciones en Instagram, la cual resulta verdaderamente sorprendente. “¿Sabías que una parte de ti estuvo dentro de tu abuela materna?”, lanza la sugerente pregunta a sus seguidores.
Elementos en común con nuestra abuela
El profesional del ámbito sanitario trata esta realidad explicando que, cuando nuestras respectivas abuelas estaban embarazadas de nuestras madres, estas últimas ya presentaban todos sus ovocitos formados. Se trata de la célula germinal femenina encargada, entre otros aspectos, de permitir la reproducción. Dicho elemento es parte de nuestro origen como ejemplar de nuestra especie tras finalizar la fase de fecundación.
“Básicamente, tu abuela estaba embarazada, tu madre era un feto formándose y, a los cinco meses de gestación, sus ovarios ya estaban fabricando todos los ovocitos que tendría el resto de su vida. Y ahí estabas tú en proyecto. Una especie de matrioska biológica en toda la regla. Y aquí viene lo mejor. Esto significa que puede que parte de tu información genética estuviera expuesta al entorno de tu abuela”, argumenta el experto.
En este sentido, todo ello apunta a que nuestro ser podría estar parcialmente condicionado con la alimentación, estrés y hormonas que nuestra abuela experimentó durante su embarazo de nuestra madre. Irónicamente, el médico apunta a que también puede ser la respuesta por la cual se explica que muchos usuarios sienten una conexión especial con su abuela materna.
La naturaleza es realmente asombrosa. El equilibrio que permanece en los entornos con la menor influencia del ser humano sobre ellos es realmente fascinante. Es por ello que, gracias a nuestra conciencia, está en nuestra mano protegerla y preservarla en las mejores condiciones posibles. Y es que su inestimable poderío es comprobable incluso antes de salir del vientrede nuestras madres.