Rafael Guzmán, psiconeuroinmunólogo: "Si tomas alimentos con la etiqueta 'sin azúcar' asegúrate que no están edulcorados"
Aunque suelen asociarse con opciones más saludables, el especialista explica que, en muchos casos, esconden edulcorantes que pueden resultar más perjudiciales que el propio azúcar común
El psiconeuroinmunólogo Rafael Guzmán García. (Centro Metódica)
Rafael Guzmán, psiconeuroinmunólogo clínico, ha lanzado una advertencia clara sobre los productos que se comercializan como “sin azúcar”. Aunque estas etiquetas suelen asociarse con opciones más saludables, el especialista subraya que, en muchos casos, esconden edulcorantes que pueden resultar más perjudiciales que el propio azúcar común. Su mensaje es directo: “Si tomas alimentos que te lo etiquetan como sin azúcar, asegúrate de que no están edulcorados con fructosa, jarabe de maíz u otros siropes”.
Con más de veinticinco años de experiencia clínica y más de dos décadas de docencia, Guzmán explica que no todos los azúcares se metabolizan de la misma forma. La sacarosa —el azúcar blanco habitual— contiene partes iguales de glucosa y fructosa. La glucosa, como recuerda, es utilizada por el organismo de manera constante, incluso en reposo. La fructosa, por el contrario, sigue una ruta metabólica distinta: “La fructosa se va a transformar inmediatamente en grasa al momento de ingerirla”, advierte.
El psiconeuroinmunólogo detalla que esta conversión a grasa puede compensarse parcialmente realizando ejercicio intenso o prolongado. Sin embargo, en personas sedentarias o con actividad física moderada, ese exceso se acumula en forma de tejido adiposo, lo que popularmente se conoce como “michelín”. Por ello, recalca la importancia de leer las etiquetas y desconfiar de siropes y edulcorantes ricos en fructosa.
Según el experto, la fructosa no solo favorece el aumento de peso, sino que genera residuos metabólicos que pueden afectar a órganos y sistemas clave. Entre ellos, destaca el ácido úrico, un compuesto cuya elevación está asociada a hipertensión y a la formación de cálculos renales.
Además, explica que la fructosa puede inducir la sobreexpresión de la proteína UCP, relacionada con la disipación de energía en forma de calor. Esto implica que una parte de la energía que deberían utilizar las células para funciones esenciales se pierde, provocando fatiga. “Esa energía que tendrías que utilizar para pensar o para moverte la estás disipando”, señala. Aunque la presencia de “0% azúcar” en un envase pueda parecer una garantía, recuerda que la salud depende de identificar correctamente los ingredientes añadidos y comprender su efecto en el metabolismo humano.
Rafael Guzmán, psiconeuroinmunólogo clínico, ha lanzado una advertencia clara sobre los productos que se comercializan como “sin azúcar”. Aunque estas etiquetas suelen asociarse con opciones más saludables, el especialista subraya que, en muchos casos, esconden edulcorantes que pueden resultar más perjudiciales que el propio azúcar común. Su mensaje es directo: “Si tomas alimentos que te lo etiquetan como sin azúcar, asegúrate de que no están edulcorados con fructosa, jarabe de maíz u otros siropes”.