La inflamación de bajo grado se ha convertido en un tema central dentro de la medicina digestiva y de la nutrición clínica, especialmente por su papel en el desarrollo de patologías autoinmunes y molestias persistentes. En el pódcast Gente Interesante, la Dra. Irene Sendino, médico integrativa y especializada en patología digestiva, explicó cómo este proceso silencioso puede manifestarse a través de señales cotidianas que a menudo pasan desapercibidas.
La especialista señaló que muchas personas afirman no tener inflamación porque no relacionan sus síntomas con el sistema digestivo. Sin embargo, mencionó malestares habituales como dolores articulares, migrañas, infecciones recurrentes o alteraciones en la piel —eccemas, dermatitis o acné— que pueden reflejar una activación constante del sistema inmunitario. Según explicó, esta no es la inflamación aguda típica de un golpe o un hematoma, sino un proceso persistente que “se está cronificando a nivel intestinal”.
Precisamente, es en este órgano donde reside el mayor porcentaje de células inmunitarias, por lo que una alteración sostenida en esta zona puede desencadenar una sobreactivación del sistema inmune. Por esta razón, "la inflamación de bajo grado en el 80% de los casos va a localizarse a nivel intestinal”. Y cuando existen síntomas digestivos, “al 90-100% va a haber algo a nivel intestinal inflamándose”.
Señales que no deben ignorarse
Preguntada por estas señales de alerta, la Dra. Irene Sendino enumeró varios indicios digestivos como hinchazón, malas digestiones, gases, ardor, reflujo, diarreas o estreñimiento. A ellos sumó el cansancio persistente —“nos levantamos ya agotados”, indicó—, cambios de humor, problemas cutáneos y la presencia de infecciones de repetición, incluido el herpes recurrente, que interpretó como signos de un sistema inmunitario “que está ya agotado”.
También hizo referencia a los dolores de cabeza, molestias articulares y lesiones frecuentes en deportistas, añadidas que relacionó con tejidos más laxos debido a una inflamación mantenida. Según relató, es habitual que muchas personas atribuyan estos síntomas a causas aisladas, cuando en realidad responden a un mismo origen inflamatorio.
La experta explica que la inflamación es un mecanismo del propio cuerpo para defenderse: “La inflamación no es más que generar una activación de ese sistema inmunitario que va a desarrollar esas citoquinas proinflamatorias”. No obstante, cuando esta activación se prolonga, el organismo consume más energía, minerales y vitaminas. Este gasto continuo puede derivar en síntomas como apatía, fatiga o disfunciones inmunológicas, incluso aunque no aparezcan molestias digestivas evidentes.
La inflamación de bajo grado se ha convertido en un tema central dentro de la medicina digestiva y de la nutrición clínica, especialmente por su papel en el desarrollo de patologías autoinmunes y molestias persistentes. En el pódcast Gente Interesante, la Dra. Irene Sendino, médico integrativa y especializada en patología digestiva, explicó cómo este proceso silencioso puede manifestarse a través de señales cotidianas que a menudo pasan desapercibidas.