Ana Asensio, psicóloga y doctora en Neurociencia por la Universidad Complutense de Madrid, ha hablado el llamado síndrome de la rana hervida, un fenómeno psicológico que describe cómo una persona puede llegar a normalizar un malestar creciente sin darse cuenta. En una reflexión compartida en su Instagram, la especialista advirtió de que muchas personas viven durante años en situaciones dañinas hasta que “al final tu sistema nervioso se quiebra”.
La experta explicó que este síndrome se basa en un proceso de habituación: cuando el deterioro emocional se produce de forma lenta y progresiva, el cerebro deja de activar señales de alarma. “Personas que se acostumbran al malestar poco a poco, hasta que ya no reconocen su propio límite”, señaló. Esta adaptación inconsciente hace que muchos normalicen relaciones, trabajos o dinámicas que les consumen física y mentalmente.
Para ilustrarlo, Asensio recordó la metáfora que da nombre al síndrome: si una rana se introduce en agua fría y la temperatura aumenta gradualmente, no saltará para salvarse. Aunque la historia no es real, sí representa lo que la neuropsicóloga observa en consulta: un desgaste silencioso que termina afectando a la autoestima, la salud emocional y el equilibrio corporal.
Por qué ocurre y cómo salir
La especialista detalló varios factores que explican este fenómeno. El primero es la habituación del sistema nervioso, donde el cerebro no percibe peligro si el cambio es lento. A este se suman el apego y el miedo a la pérdida, que hacen que muchas personas prefieran “un mal conocido”, y el sesgo de normalización, que convierte pequeñas molestias repetidas en algo aparentemente habitual.
También influyen los mensajes culturales interiorizados desde la infancia, como “no exageres” o “sé fuerte”, que enseñan a minimizar el sufrimiento. Según Asensio, este patrón conduce a consecuencias graves: agotamiento emocional, síntomas psicosomáticos como ansiedad o insomnio, dificultades para poner límites y la tendencia a permanecer en relaciones o empleos dañinos.
La neuropsicóloga señaló que este síndrome aparece con especial frecuencia en personas muy empáticas, perfiles con apego ansioso o evitativo y quienes crecieron en entornos donde no se hablaba del conflicto. También afecta a quienes priorizan las necesidades ajenas, tienen baja autoestimao muestran una responsabilidad excesiva. Los ejemplos cotidianos abarcan desde una relación en la que los comentarios hirientes se vuelven habituales, hasta trabajos donde se acumulan exigencias sin reconocimiento. Incluso el propio cuerpo puede lanzar señales, como la tensión constante o la dificultad para descansar, que se acaban normalizando.
Asensio propuso pautas para reconocer y revertir este patrón. Recomienda revisar periódicamente el estado emocional mediante preguntas sencillas como “¿estoy mejor, igual o peor que hace un mes?”, prestar atención a las microseñales de malestar y analizar qué vínculos y rutinas drenan energía. También animó a practicar límites “micro” —expresiones breves como “hoy no puedo” o “prefiero que no”— y buscar apoyo profesional sin esperar a una crisis. Su mensaje final fue contundente: “No te acostumbres a lo que te apaga. Lo pequeño que duele hoy, se puede convertir en un incendio mañana”.
Ana Asensio, psicóloga y doctora en Neurociencia por la Universidad Complutense de Madrid, ha hablado el llamado síndrome de la rana hervida, un fenómeno psicológico que describe cómo una persona puede llegar a normalizar un malestar creciente sin darse cuenta. En una reflexión compartida en su Instagram, la especialista advirtió de que muchas personas viven durante años en situaciones dañinas hasta que “al final tu sistema nervioso se quiebra”.