Gemma Chiva-Blanch, médico, sobre las personas que comen más tomates: "Tienen una menor carga esclerótica y por lo tanto un menor riesgo cardiovascular"
Gemma Chiva-Blanch, médico, sobre las personas que comen más tomates: "Tienen una menor carga esclerótica y por lo tanto un menor riesgo cardiovascular"
Un alimento cotidiano puede esconder beneficios que muchos aún pasan por alto
La importancia de comer tomates ( EFE EPA ARSHAD ARBAB)
El tomate es un ingrediente presente en gran parte de la cocina mediterránea, tanto en platos fríos como en elaboraciones calientes. Su popularidad no responde solo al sabor, sino también a su valor nutritivo. La médica y profesora Gemma Chiva-Blanch explica que su color rojo delata una alta concentración de compuestos beneficiosos. Así lo detalla en un artículo publicado en The Conversation. Estos elementos ayudan a entender por qué su consumo habitual favorece una dieta equilibrada.
Según Chiva-Blanch, el tomate contiene polifenoles, carotenoides y, especialmente, licopeno, un antioxidante que destaca por su acción antiinflamatoria. La experta aclara que este compuesto se absorbe mejor cuando el tomate está triturado o cocinado, como ocurre en preparaciones tradicionales españolas. El uso de aceite de oliva potencia aún más esta asimilación. Aunque la cocción reduce algunas vitaminas, intensifica el efecto del licopeno. Alternar recetas frías y calientes ayuda a obtener todos sus beneficios.
La especialista recuerda que el tomate es una fuente relevante de potasio, un mineral asociado a un menor riesgo de accidente cerebrovascular. También señala que la piel concentra la mayoría de los carotenoides, por lo que conviene consumirlo sin pelar. Tomarlo fresco, asado o aliñado facilita incorporar sus compuestos bioactivos a la alimentación diaria. Su disponibilidad durante todo el año favorece que formen parte de la dieta habitual de muchas personas.
En su análisis, Chiva-Blanch pone el foco en las personas con diabetes, más propensas a sufrir complicaciones cardiovasculares. En este grupo, quienes consumen tomate con frecuencia “tienen una menor carga esclerótica y por lo tanto un menor riesgo cardiovascular”. La experta recuerda además que 80 gramos de tomate equivalen a una de las cinco raciones de frutas y verduras que recomienda la OMS. Esta cantidad corresponde a un tomate mediano o a unos siete cherry. Integrarlo de forma continua puede contribuir a mejorar marcadores de salud asociados al corazón.
El tomate es un ingrediente presente en gran parte de la cocina mediterránea, tanto en platos fríos como en elaboraciones calientes. Su popularidad no responde solo al sabor, sino también a su valor nutritivo. La médica y profesora Gemma Chiva-Blanch explica que su color rojo delata una alta concentración de compuestos beneficiosos. Así lo detalla en un artículo publicado en The Conversation. Estos elementos ayudan a entender por qué su consumo habitual favorece una dieta equilibrada.