El dietista y profesor de nutrición Colby Teeman sostiene que la tradicional sopa de pollo conserva su prestigio como remedio casero gracias a fundamentos respaldados por la evidencia. Según detalla, la combinación de proteínas completas del ave y los micronutrientes de las verduras favorece al organismo durante resfriados y gripes. Este plato, arraigado en culturas de todo el mundo, lleva siglos acompañando a las familias. Su efecto reconfortante va más allá del gusto y del calor del caldo. Por ello sigue siendo un referente culinario en los meses fríos.
El especialista desarrolla estas claves en un análisis publicado en The Conversation, donde explica por qué esta preparación continúa asociándose al bienestar. Teeman subraya que "el pollo aporta proteínas completas para combatir infecciones, y las verduras proporcionan vitaminas, minerales y antioxidantes esenciales", una combinación que refuerza el sistema inmunitario. También destaca la importancia del sabor umami, característico del caldo y de ingredientes como el apio o la zanahoria. Esta cualidad estimula el apetito en personas enfermas, que suelen comer menos. Y permite cubrir necesidades nutricionales básicas.
El dietista remarca que quienes padecen infecciones respiratorias suelen perder el apetito debido al proceso inflamatorio propio de estos episodios. Recuperar las ganas de comer ayuda a proporcionar proteínas, vitaminas y minerales esenciales para la recuperación. Teeman recuerda que estudios sobre el umami señalan que puede mejorar la digestión y la absorción de nutrientes, un aspecto relevante cuando hay molestias gastrointestinales. Estas molestias son habituales en ciertos cuadros gripales. Así, la sopa de pollo ofrece apoyo tanto digestivo como inmunitario durante la enfermedad.
Asimismo, Teeman señala que la sopa de pollo casera puede favorecer la descongestión de las vías respiratorias al reducir parcialmente el movimiento de algunos glóbulos blancos en zonas inflamadas. El vapor del caldo caliente ayuda a fluidificar el moco, mientras que hierbas y especias como el ajo o la pimienta potencian ese efecto. A ello se suma el aporte de hidratación y electrolitos propio del caldo. Por todo ello, el experto recomienda priorizar versiones caseras con verduras frescas y especias naturales frente a alternativas ultraprocesadas, más pobres en nutrientes esenciales.
El dietista y profesor de nutrición Colby Teeman sostiene que la tradicional sopa de pollo conserva su prestigio como remedio casero gracias a fundamentos respaldados por la evidencia. Según detalla, la combinación de proteínas completas del ave y los micronutrientes de las verduras favorece al organismo durante resfriados y gripes. Este plato, arraigado en culturas de todo el mundo, lleva siglos acompañando a las familias. Su efecto reconfortante va más allá del gusto y del calor del caldo. Por ello sigue siendo un referente culinario en los meses fríos.