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Así puedes usar hojas secas, paja o corteza para evitar que tus plantas mueran con las primeras heladas
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Así puedes usar hojas secas, paja o corteza para evitar que tus plantas mueran con las primeras heladas

Un método sencillo y natural puede marcar la diferencia entre que tus plantas sobrevivan al invierno o queden dañadas por el frío

Foto: Todo lo que necesitas para proteger las plantas de las heladas (Freepik)
Todo lo que necesitas para proteger las plantas de las heladas (Freepik)

Con la llegada de las primeras heladas, muchas plantas sufren porque el suelo pierde calor rápidamente y las raíces quedan expuestas al frío. Este problema se acentúa en las macetas, donde el sustrato se enfría con mayor velocidad. Por ello, usar hojas secas, paja o corteza se ha convertido en una solución eficaz para mantener una temperatura estable. Esta técnica tradicional, conocida como acolchado o mulching, funciona como un aislante natural durante el invierno.

El mulching consiste en cubrir la superficie del suelo con materiales vegetales que ayudan a conservar el calor, mantener la humedad y proteger la estructura del sustrato. Las hojas secas crean una capa ligera que retiene aire caliente. La paja, muy usada en huertos, destaca por su gran capacidad térmica sin compactarse. La corteza de pino es una opción duradera que además reduce la aparición de malas hierbas, siendo ideal para zonas ornamentales.

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Para que el acolchado funcione correctamente, es esencial retirar antes las malas hierbas y airear ligeramente el suelo. Después, se aplica una capa de entre cinco y diez centímetros, procurando que no toque directamente el tallo para evitar hongos. Un riego suave ayuda a que el material se asiente y quede integrado. Durante las semanas más frías conviene revisarlo para añadir más si fuera necesario y mantener así una protección uniforme.

Además de proteger frente al frío, el mulching reduce la evaporación del agua, mejora la fertilidad del sustrato al descomponerse y favorece la actividad de microorganismos beneficiosos. También actúa como barrera contra la erosión tras lluvias intensas. Gracias a todas estas ventajas, el acolchado es una práctica clave para tener un jardín más resistente, sostenible y saludable durante todo el año.

Con la llegada de las primeras heladas, muchas plantas sufren porque el suelo pierde calor rápidamente y las raíces quedan expuestas al frío. Este problema se acentúa en las macetas, donde el sustrato se enfría con mayor velocidad. Por ello, usar hojas secas, paja o corteza se ha convertido en una solución eficaz para mantener una temperatura estable. Esta técnica tradicional, conocida como acolchado o mulching, funciona como un aislante natural durante el invierno.

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