Miriam Garlo, sobre el origen de la lengua de signos: "Tenemos una internacional, pero esa la conocen muy pocas personas sordas"
Miriam Garlo aclaró en el pódcast de Judith Tiral uno de los mitos más extendidos sobre la comunidad sorda y explicó, con ejemplos cotidianos y muy visuales, cómo estos lenguajes nacen del entorno y por qué cada región desarrolla sus propios acentos
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Miriam Garlo ha vuelto a poner sobre la mesa un debate que suele generar tanta curiosidad como desconocimiento: el origen real de las lenguas de signos y la idea, muy extendida, de que existe una versión universal que sirve para todo el mundo. Lo ha hecho durante su conversación con Judith Tiral en el pódcast Tenía la duda, donde la intérprete desmontó varios mitos y explicó con ejemplos muy visuales por qué la comunicación de la comunidad sorda es tan diversa como cualquier idioma oral.
Según Garlo, mucha gente cree que basta con aprender “la lengua de signos internacional” para poder comunicarse con cualquier persona sorda del planeta, pero la realidad es muy distinta. “Tenemos una internacional, pero esa la conocen muy poquitas personas sordas”, apuntó durante la charla. Su razonamiento es sencillo: las lenguas de signos no nacen en academias ni se regulan desde instituciones lingüísticas, sino que surgen de forma espontánea cuando dos personas sordas necesitan entenderse.
@judithtiral Este es el ORIGEN de la LENGUA de SIGNOS
♬ original sound - Judith Tiral
La intérprete explicó que todo parte de la observación visual del entorno. Lo ilustró con un ejemplo que dejó a la presentadora boquiabierta: si dos personas sordas se encuentran en un lugar donde los árboles son frondosos, con ramas amplias y visibles, el signo que emplearán para “árbol” imitará esa forma. En cambio, si el encuentro se produce en una zona donde los árboles son tan altos que apenas dejan ver otra cosa que el tronco, la seña será completamente distinta. “Es lo que ellas y ellos ven”, señaló Garlo, recordando que el lenguaje se construye desde la experiencia.
La supuesta estandarización tampoco existe dentro de un mismo país. Las lenguas de signos tienen acentos, variantes y particularidades locales. Garlo puso como ejemplo su propia experiencia como murciana: el signo para “suficiente” cambia dependiendo de si uno está en Murcia o en Albacete. Aun así, la comunidad sorda suele reconocer esos matices regionales sin apenas esfuerzo. “Yo en cuanto veo así, ya entiendo que me está diciendo ‘suficiente’”, explicó, demostrando que, igual que ocurre con los acentos hablados, la comprensión se ajusta de manera natural.
La conversación con Judith Tiral se convirtió así en una pequeña lección de lingüística accesible, cercana y repleta de ejemplos que ayudan a entender un universo comunicativo que muchos desconocen. Un recordatorio de que la lengua de signos no es una versión “gestual” del idioma oral, sino un sistema vivo, cambiante y profundamente ligado al entorno y a la identidad cultural de quienes lo utilizan.
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Miriam Garlo ha vuelto a poner sobre la mesa un debate que suele generar tanta curiosidad como desconocimiento: el origen real de las lenguas de signos y la idea, muy extendida, de que existe una versión universal que sirve para todo el mundo. Lo ha hecho durante su conversación con Judith Tiral en el pódcast Tenía la duda, donde la intérprete desmontó varios mitos y explicó con ejemplos muy visuales por qué la comunicación de la comunidad sorda es tan diversa como cualquier idioma oral.