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Gabriel Rolón, psicoanalista: "Hay gente que finge amar su soledad cuando lo único que tiene es un miedo tremendo al fracaso amoroso"
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El miedo que paraliza

Gabriel Rolón, psicoanalista: "Hay gente que finge amar su soledad cuando lo único que tiene es un miedo tremendo al fracaso amoroso"

Con una trayectoria consolidada en la divulgación psicológica, el escritor invita a una reflexión profunda sobre cómo se toman decisiones en la vida cotidiana

Foto: El psicoanalista Gabriel Rolón. (Pódcast Tengo un plan)
El psicoanalista Gabriel Rolón. (Pódcast Tengo un plan)

El psicoanalista Gabriel Rolón reflexionó en el pódcast Tengo un plan sobre cómo ciertos temores condicionan la vida, en particular en el terreno amoroso, donde afirma que “vale la pena” afrontar la posibilidad de sufrir. El escritor explica que el miedo cumple una función protectora y que no debe ser desestimado sin más. “Es un mecanismo de defensa que lo que te dice es que estás a punto de entrar en un territorio riesgoso donde potencialmente puedes salir lastimado”, apunta.

Por eso, existen temores que cumplen un papel adaptativo, como evitar situaciones peligrosas o anticipar sufrimiento en vínculos donde no hay reciprocidad. Sin embargo, advierte que “hay gente que finge amar su soledad cuando lo único que tiene es un miedo tremendo al fracaso amoroso”.

El miedo funcional y el miedo que paraliza

Gabriel Rolón distingue entre el miedo que alerta de un riesgo real y aquel que deriva en inhibiciones que bloquean la acción. En este sentido, señala que muchas personas dejan de iniciar proyectos personales o de formar relaciones por temor al error, a la crítica o al dolor emocional. Durante la conversación expone que “no hago porque tengo miedo al fracaso”, una conducta frecuente que limita el desarrollo personal.

El especialista describe también las consecuencias del miedo amoroso. Afirma que quienes rehúyen los vínculos afectivos pueden estar respondiendo a la anticipación de una herida emocional: “A mí, déjame solo que estoy bien”, ejemplifica, citando la actitud de quienes aparentan preferir la soledad cuando, en realidad, se protegen de un posible rechazo o abandono. Según él, ese distanciamiento no siempre es una elección genuina, sino una defensa frente al dolor.

Rolón propone diferenciar entre tres tipos de miedo: los que deben escucharse con atención, los que requieren una evaluación del riesgo y aquellos cuya única respuesta posible es enfrentarlos. De estos últimos advierte que “son los miedos que no te dejan crecer”, porque generan bloqueos internos y terminan convirtiendo al individuo “por miedo al fracaso en un fracasado”. El desafío, afirma, es reconocer cuáles temores protegen y cuáles impiden avanzar.

El psicoanalista enfatiza que la valentía no consiste en la ausencia de miedo, sino en actuar pese a él. Quien afirma no temer a nada, sostiene, desconoce la incertidumbre propia de la vida y, en consecuencia, se vuelve una persona que no percibe los riesgos reales. “Esa persona me da mucho miedo a mí”, confiesa.

El psicoanalista Gabriel Rolón reflexionó en el pódcast Tengo un plan sobre cómo ciertos temores condicionan la vida, en particular en el terreno amoroso, donde afirma que “vale la pena” afrontar la posibilidad de sufrir. El escritor explica que el miedo cumple una función protectora y que no debe ser desestimado sin más. “Es un mecanismo de defensa que lo que te dice es que estás a punto de entrar en un territorio riesgoso donde potencialmente puedes salir lastimado”, apunta.

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