La dermatóloga Ana Molina alerta de que uno de los errores más frecuentes sobre la vitamina D es pensar que tomar el sol tras una ventana es suficiente para generarla. En sus redes sociales explica qué tipo de radiación interviene realmente en este proceso y por qué muchas personas no consiguen sintetizarla adecuadamente.
En un vídeo divulgativo, la especialista señala que “la radiación que necesitamos para producir vitamina D es la ultravioleta B (UVB), y no atraviesa el cristal”. Mientras la UVB queda bloqueada, la radiación UVA sí penetra en los espacios interiores y es la que “envejece tu piel, favorece las arrugas y manchas”, motivo por el cual insiste en exponerse al sol de forma controlada pero directa.
Cómo sintetizar mejor la vitamina D
Ante esta situación, Molina propone una estrategia sencilla y respetuosa con la salud cutánea: “Sal un ratito al exterior (aunque sea en la terraza o junto a una ventana abierta)”. La dermatóloga apunta que “5-10 minutos de sol directo en brazos o piernas, sin cristal de por medio, bastan para la mayoría de personas”, siempre que después se proteja la piel si la exposición va a prolongarse.
Además de su papel en la síntesis de vitamina D, la luz natural ejerce un efecto regulador sobre el ritmo circadiano. Tal y como recuerda Molina, mejora el estado de ánimo, favorece la activación matutina y contribuye a un descanso nocturno de mayor calidad. Sin embargo, advierte que el verdadero problema no es la luz solar, sino “el exceso de luz artificial por la noche”, que altera los ciclos de sueño.
Dormir mal y vivir sometidos a estrés tiene consecuencias visibles en la piel. Cuando el descanso es insuficiente, aumentan los niveles de cortisol, una hormona que “destruye colágeno y elastina”, proteínas esenciales para conservar la firmeza y la elasticidad. “El estrés crónico no solo se siente, se ve en la piel”, afirma. Por ello, recomienda apostar por “luces cálidas e indirectas, como las del atardecer” una vez cae el sol.
La dermatóloga explica que ella misma procura sintetizar vitamina D “de forma equilibrada y consciente durante todo el año: 15-20 minutos de exposición diaria, priorizando primeras horas de la mañana”. Con este hábito, asegura, no solo apoya la producción natural de vitamina D, sino que también sincroniza sus ritmos biológicos.
La dermatóloga Ana Molina alerta de que uno de los errores más frecuentes sobre la vitamina D es pensar que tomar el sol tras una ventana es suficiente para generarla. En sus redes sociales explica qué tipo de radiación interviene realmente en este proceso y por qué muchas personas no consiguen sintetizarla adecuadamente.