Ainhoa Vila Caicedo, psicóloga: "Cuando rechazas un halago, estás denegando la vulnerabilidad que implica recibirlo"
La experta explica por qué tantos se sienten incómodos cuando reciben reconocimiento positivo, revelando un patrón psicológico más común de lo que parece
Ainhoa Vila Caicedo, psicóloga conocida en redes por su manera directa y cercana de explicar procesos emocionales, ha vuelto a poner el foco en un gesto cotidiano que muchos pasan por alto: la incapacidad para aceptar un simple halago. Su reflexión se ha hecho viral porque conecta con una sensación frecuente, esa incomodidad casi automática que aparece cuando alguien reconoce algo bueno de nosotros.
La experta explica que el problema no es el elogio en sí, sino todo lo que activa por dentro. “Tu cuerpo no odia el halago… odia la exposición”, señala en el vídeo que acumula miles de visualizaciones. Según Vila Caicedo, hay personas que, tras haber vivido situaciones donde ser vistas implicaba exigencia, juicio o presión, han aprendido a interpretar cualquier reconocimiento como una especie de amenaza emocional. Por eso, ante un cumplido, el cuerpo reacciona encogiéndose, desviando la mirada o quitándole importancia a lo que acaban de decir.
Ese mecanismo tiene nombre: condicionamiento negativo al reconocimiento. La psicóloga lo resume con una idea que muchos espectadores han sentido como un golpe de realidad: “No estás rechazando el cariño, sino la vulnerabilidad que implica recibirlo”. Aceptar algo bonito de otro implica dejarse ver, permitir que alguien ilumine partes propias que quizá preferimos mantener escondidas. No por soberbia, sino por miedo a que esa luz también revele inseguridades o heridas antiguas.
Vila Caicedo utiliza una metáfora que ha generado especial impacto en redes: “Imagínate que cada elogio fuera un golpe de luz. No porque ilumine demasiado, sino porque temes que también revele tus heridas”. Esa mezcla de reconocimiento y exposición, de cariño y miedo, explicaría por qué tantas personas responden con torpeza, ironía o rechazo cuando reciben algo tan inocente como un “te queda bien” o “qué bien lo has hecho”.
Para romper este patrón, la psicóloga trabaja desde lo que llama reentrenamiento de la autoaceptación, un proceso que busca enseñar al cuerpo a recibir sin justificarse, a dejar entrar lo positivo sin esa urgencia de minimizarlo o esquivarlo. “Recibir amor sin huir también es una forma de valentía”, afirma, subrayando que aprender a sostener un halago es, en el fondo, un ejercicio profundo de autoestima.
Ainhoa Vila Caicedo, psicóloga conocida en redes por su manera directa y cercana de explicar procesos emocionales, ha vuelto a poner el foco en un gesto cotidiano que muchos pasan por alto: la incapacidad para aceptar un simple halago. Su reflexión se ha hecho viral porque conecta con una sensación frecuente, esa incomodidad casi automática que aparece cuando alguien reconoce algo bueno de nosotros.