Carlos Jaramillo, médico: "Los niveles de estrés cuando se mantienen durante mucho tiempo favorecen la acumulación de grasa abdominal"
El experto advierte de que existen factores poco visibles que pueden estar interfiriendo en la pérdida de peso y que actúan más allá de la dieta o el ejercicio
El médico Carlos Jaramillo, referente en medicina funcional. (YouTube)
La acumulación de grasa abdominal continúa siendo uno de los motivos de consulta más frecuentes, incluso entre personas que mantienen una alimentación cuidada y realizan actividad física. El médico Carlos Jaramillo, referente en medicina funcional, advierte de que existen factores poco visibles que pueden estar interfiriendo en la pérdida de peso y que actúan más allá de la dieta o el ejercicio.
En su canal de YouTube, el especialista recuerda que “es posible que estés pasando por alto algunos factores clave que impactan directamente en la acumulación de grasa en esta zona”, señalando que muchos pacientes creen que todo depende únicamente de la restricción calórica o del entrenamiento, cuando en realidad intervienen procesos metabólicos y hormonales de gran relevancia.
Los elementos que favorecen la grasa abdominal
El médico explica que la alimentación basada en ultraprocesados, azúcares y grasas de mala calidad influye de forma directa en la cintura. A ello se suma el sedentarismo, que reduce el gasto energético y facilita el almacenamiento de grasa en el abdomen. Ambos factores son conocidos, pero no siempre son los más determinantes en personas que, pese a sus esfuerzos, no logran cambios visibles.
Para el especialista, uno de los factores más subestimados es la gestión emocional. “El estrés crónico incrementa la liberación de cortisol”, explica, señalando que esto no es negativo por sí mismos¡, pero sí sus niveles elevados y sostenidos. Este desajuste hormonal puede llevar a que “muchas personas empiezan a comer más de la cuenta”, favoreciendo la ingesta de productos ricos en azúcares, grasas inflamatorias y compuestos que alteran la regulación del apetito. El propio Jaramillo señala que esta situación “desencadenar algunos trastornos o algunos comportamientos alterados en la alimentación”.
El sueño insuficiente también colabora en este proceso. El médico recuerda que quienes duermen menos de seis horas durante largos periodos experimentan alteraciones hormonales: la leptina —relacionada con la saciedad— disminuye, mientras que la agrelina —hormona que induce hambre— aumenta. Este desequilibrio impulsa la búsqueda de alimentos calóricos y de alta palatabilidad. Además, un mal descanso “está relacionado con una menor capacidad para regular el azúcar en sangre”, pudiendo elevar la glucosa y generando resistencia a la insulina incluso en ausencia de ingesta. A ello se suma una disminución en la producción de melatonina que contribuye a la inflamación crónica.
El estrés mantenido provoca también la liberación excesiva de glucógeno en sangre y dificulta la reparación muscular, un aspecto clave para mantener un metabolismo saludable. “Para que el cuerpo pueda hacer lipólisis, es decir, para que pueda quemar grasa necesita no tener niveles aumentados de adrenalina”, detalla, advirtiendo de que un exceso bloquea este proceso y favorece la grasa abdominal. Jaramillo afirma haber observado este patrón en numerosas consultas: “He visto muchos pacientes que les digo hasta que tú no aprendas a gestionar tu estrés probablemente nada va a pasar”.
La acumulación de grasa abdominal continúa siendo uno de los motivos de consulta más frecuentes, incluso entre personas que mantienen una alimentación cuidada y realizan actividad física. El médico Carlos Jaramillo, referente en medicina funcional, advierte de que existen factores poco visibles que pueden estar interfiriendo en la pérdida de peso y que actúan más allá de la dieta o el ejercicio.