Educar a un hijo es una de las tareas más arduas que pueden existir. Enseñarle los valores adecuados y alejarlos de los malos comportamientos parece una misión sencilla a nivel teórico. Sin embargo, en la práctica puede llegar a ser realmente complejo, debiendo dedicar tiempo y atención a nuestros retoños, especialmente durante sus primeros años de vida.
En este sentido, podemos percibir como surgen ciertos inconvenientes que, como padres, nos añaden una gran dificultad a la hora de realizar nuestro modelo de crianza. Y es que pueden aparecer actitudes que detectamos como reprobables en sociedad y que las asociamos a la inmadurez propia de un niño pequeño en proceso de crecimiento.
Con esta justificación, es fácil pasar por alto el verdadero origen de muchas de estas posturas, las cuales pueden disponer de una razón mucho más profunda detrás. Es el caso de los celos, una necesidad de atención por encima del resto de elementos que nuestros hijos pueden reclamarnos de manera frecuente, factor que expertos como el pediatra Carlos González tratan a través de redes sociales. “Él sí que tiene motivos reales para tener celos”, afirma en una de sus últimas publicaciones en TikTok con respecto a nuestros hijos.
Comportamiento instintivo
Si bien los celos son una actitud considerada tóxica cuando se trata con individuos adultos, estos también pueden aparecer en los niños en diferentes situaciones, como puede ser la aparición de un hermanito pequeño en sus vidas. Ante la constante de necesidad de atención del más pequeño, los hermanos mayores pueden sentirse desplazados, por lo que comienzan a hacerse notar de forma acentuada por simple instinto de supervivencia.
¿Por qué los humanos cuidan tanto tiempo de sus hijos? ¿Es normal que mi hijo tengo celos de su nuevo hermano? Los celos forman parte del instinto natural de supervivencia de los seres humanos. Te lo cuento en el episodio de 'Criando sin miedo' #paternidad #maternidad #crianza #pediatra
“El niño de dos, tres, cuatro años al que le nace un hermanito sí que se juega realmente la vida. No puede vivir sin sus padres. Solo no puede comer, no puede protegerse, no puede vestirse, no puede estudiar, no puede hacer nada en la vida. Va a morir. Que no lo sabe, como tampoco el ciervo celoso sabe nada sobre la herencia de los genes”, explica el pediatra en el vídeo.
El experto lo achaca a un elemento evolutivo. Comenta que las probabilidades de un niño de sobrevivir son superiores cuando tiene celos, al igual que las de que un macho animal desplace a todos los de su mismo sexo de la manada para preservar su línea genética. Es por ello que los padres no podemos achacar los celos de un hijo a un sentimiento de maldad, sino de lucha contra la falta de atención.
Educar a un hijo es una de las tareas más arduas que pueden existir. Enseñarle los valores adecuados y alejarlos de los malos comportamientos parece una misión sencilla a nivel teórico. Sin embargo, en la práctica puede llegar a ser realmente complejo, debiendo dedicar tiempo y atención a nuestros retoños, especialmente durante sus primeros años de vida.