Justin Houman, urólogo: "Los antidepresivos o los fármacos para la presión arterial pueden causar disfunción eréctil"
Millones de hombres experimentan dificultades íntimas por causas físicas o emocionales. Los especialistas advierten de que ciertos tratamientos y hábitos de vida pueden alterar el deseo y la respuesta sexual masculina
La disfunción eréctil afecta a entre 30 y 50 millones de hombres solo en Estados Unidos, según estimaciones recientes, y es especialmente frecuente a partir de los 70 años, cuando el 70% de los hombres la sufre. Aunque suele relacionarse con la edad, los expertos advierten que los factores físicos, psicológicos y farmacológicos también desempeñan un papel fundamental.
“Una erección normal requiere coordinación entre el cerebro, las hormonas, los nervios, los vasos sanguíneos y los músculos lisos. Cualquier alteración en ese proceso puede causar disfunción eréctil”, explicó el doctor Justin Houman, urólogo, al diario The New York Post. Houman advirtió que los medicamentos para tratar la hipertensión, los antidepresivos e incluso algunos tratamientos de quimioterapia pueden interferir en la función sexual masculina. “Los fármacos para la presión arterial o los antidepresivos pueden causar disfunción eréctil”, señaló, al subrayar que el origen del problema no siempre es psicológico ni relacionado con la falta de deseo.
Otros factores como la diabetes, la obesidad, el tabaquismo o enfermedades crónicas del hígado o los riñones también aumentan el riesgo. Asimismo, alteraciones metabólicas o neurológicas pueden dañar los nervios que envían señales al pene durante la excitación. El urólogo Jay Amin coincide con Houman en que la atracción hacia la pareja no garantiza una erección satisfactoria. “Este es un motivo de consulta muy común”, comentó. “Queremos descartar causas médicas u hormonales antes de centrarnos en problemas de flujo sanguíneo”.
"Una conversación sincera con la pareja puede aliviar la tensión y demostrar que se busca una solución conjunta”
Houman puntualizó que el deseo y la excitación son procesos distintos: “Muchos hombres que consideran atractiva a su pareja pueden tener dificultades con las erecciones si los vasos, los nervios o las hormonas están afectados”. En estos casos, la ansiedad por el rendimiento puede agravar el problema y generar un círculo vicioso de inseguridad y evitación. Ambos especialistas recomiendan abordar el tema con naturalidad dentro de la pareja. “Una conversación sincera con la pareja puede aliviar la tensión y demostrar que se busca una solución conjunta”, explicó Amin. De hecho, varios estudios apuntan a que los hombres con vínculos emocionales más fuertes tienden a sufrir menos disfunción eréctil o a recuperarse antes.
Causa y tratamiento
Los expertos subrayan que consultar al médico de cabecera es el primer paso cuando aparecen los síntomas. Houman recalcó que la disfunción eréctil puede ser una señal temprana de enfermedades cardiovasculares o metabólicas más graves, por lo que no debe ignorarse. “Los médicos pueden evaluar si existe una enfermedad cardíaca, diabetes o desajuste hormonal, y derivar al paciente a un urólogo si es necesario”, añadió.
La base del tratamiento, según Houman, comienza con cambios en el estilo de vida: controlar la presión arterial y el colesterol, perder peso, hacer ejercicio y reducir el consumo de alcohol y tabaco. Mejorar la calidad del sueño y tratar la depresión también puede marcar la diferencia. Cuando estos ajustes no son suficientes, los urólogos recurren a tratamientos orales, dispositivos de vacío, inyecciones o implantes peneanos, dependiendo de la causa y del grado de afectación. Además, terapias emergentes como la estimulación por ondas de baja intensidad o las inyecciones de plasma rico en plaquetas están mostrando resultados prometedores, aunque aún requieren más investigación clínica.
La disfunción eréctil afecta a entre 30 y 50 millones de hombres solo en Estados Unidos, según estimaciones recientes, y es especialmente frecuente a partir de los 70 años, cuando el 70% de los hombres la sufre. Aunque suele relacionarse con la edad, los expertos advierten que los factores físicos, psicológicos y farmacológicos también desempeñan un papel fundamental.