Bahee Van de Bor, dietista, sobre el ajo: "Es rico en fibras prebióticas, buenas para los intestinos, así que es fabuloso para nuestra salud digestiva"
Bahee Van de Bor, dietista, sobre el ajo: "Es rico en fibras prebióticas, buenas para los intestinos, así que es fabuloso para nuestra salud digestiva"
Un ingrediente cotidiano guarda una larga historia cultural y un notable interés científico
El ajo es uno de esos alimentos que no deberías conservar en la nevera. (Pexels/Isabella Mendes)
El ajo ha acompañado a distintas culturas durante milenios y continúa despertando interés por su impacto potencial en la salud digestiva. La dietista Bahee Van de Bor explicó en un artículo para la BBC que este bulbo “es rico en fibras prebióticas, buenas para los intestinos, así que es fabuloso para nuestra salud digestiva”. Procedente de Asia Central, su expansión fue impulsada por migraciones que lo llevaron a múltiples cocinas. Además, su presencia en rituales del Antiguo Egipto y de la Grecia clásica demuestra su simbolismo histórico. Esta mezcla de tradición, uso culinario y evidencia científica mantiene su relevancia en la actualidad.
En el ámbito gastronómico, es un ingrediente fundamental para cocineros como Poul Erik Jenson, que considera “inimaginable” cocinar sin él platos como sopas, caldos o preparaciones de verduras. Aunque en la Dinamarca rural de los años setenta su consumo era escaso, la llegada de migrantes turcos y la popularidad de la pizza contribuyeron a normalizarlo. El chef incluso recurre a un caldo matinal con una cabeza entera de ajo como remedio invernal. Su versatilidad pone de relieve cómo se ha integrado con naturalidad en distintas culturas. Este recorrido culinario explica por qué sigue siendo un producto imprescindible.
Históricamente, el ajo se vinculó a las clases trabajadoras por su precio y su aroma intenso, aunque su percepción mejoró en el Renacimiento gracias a figuras como Enrique IV de Francia. En el siglo XX, las migraciones lo asentaron en Estados Unidos, donde antes tenía un uso despectivo. Actualmente se conocen cerca de 600 variedades, algunas incorporadas recientemente al comercio global. Diversos estudios han analizado su influencia en el colesterol, la presión arterial y los resfriados, si bien los resultados no siempre coinciden. Este conjunto de investigaciones mantiene activo el interés científico por este alimento.
En la BBC, Van de Bor subraya que el ajo contiene alicinas, compuestos azufrados con acción antimicrobiana, además de minerales como potasio, fósforo, cinc o magnesio. Por ello lo describe como “un vegetal milagroso”, en parte por su aporte de fibras prebióticas que fortalecen la flora intestinal y pueden aliviar estreñimiento o hinchazón. Para adultos suele recomendarse consumir uno o dos dientes crudos al día. No obstante, publicaciones como American Family Physician alertan de posibles molestias gastrointestinales si se ingiere en exceso o en ayunas. Por eso, los especialistas aconsejan un consumo moderado y equilibrado.
El ajo ha acompañado a distintas culturas durante milenios y continúa despertando interés por su impacto potencial en la salud digestiva. La dietista Bahee Van de Bor explicó en un artículo para la BBC que este bulbo “es rico en fibras prebióticas, buenas para los intestinos, así que es fabuloso para nuestra salud digestiva”. Procedente de Asia Central, su expansión fue impulsada por migraciones que lo llevaron a múltiples cocinas. Además, su presencia en rituales del Antiguo Egipto y de la Grecia clásica demuestra su simbolismo histórico. Esta mezcla de tradición, uso culinario y evidencia científica mantiene su relevancia en la actualidad.