El magnesio es uno de los complementos más populares de nuestras despensas. Tiene un papel esencial en la energía, el ánimo y el descanso. La creciente atención médica hacia este mineral responde a síntomas cotidianos que muchas personas normalizan sin saber que podrían estar relacionados con un déficit sostenido.
Según un artículo publicado por El Món, el médico epigenetista Alexandre Olmos sostiene que “la mayoría de personas no sabe que se siente mal porque no recuerda cómo es sentirse bien”. El especialista explica que dormir mejor, reducir el estrés y recuperar la motivación pueden ser efectos reales de una suplementación adecuada con magnesio, un nutriente implicado en más de 300 funciones biológicas.
Olmos detalla que cuando el organismo no dispone de suficiente magnesio aparecen irritabilidad, cansancio persistente, sueño ligero o tensión muscular, síntomas que a menudo no se asocian a un desequilibrio nutricional. También recuerda que las analíticas comunes no siempre detectan esta carencia, ya que la mayor parte del mineral se almacena en tejidos y músculos, por lo que aconseja recurrir a una prueba epigenética personalizada para obtener una evaluación precisa.
El especialista describe mejoras progresivas tras la suplementación: “Los primeros días, los músculos se relajan, desaparecen los calambres y el sueño mejora notablemente”, seguido de cambios a las dos semanas, cuando “se reduce la ansiedad, disminuye la tensión y la mente se siente más clara”. Al cabo de un mes, afirma, “te despiertas con más energía, más equilibrio emocional y un cuerpo menos reactivo al estrés”.
Olmos aclara que no todas las formulaciones de magnesio funcionan igual y que su elección debe adaptarse al objetivo: el glicinato para mejorar el sueño y la ansiedad, el citrato para el tránsito intestinal o el malato para la fatiga física. Advierte además que el estrés es uno de los factores que más agota las reservas internas de minerales: “el cuerpo bajo estrés consume más magnesio del que puede reponer con la dieta actual”. Esta relación crea un círculo vicioso que afecta tanto al equilibrio emocional como a la respuesta fisiológica diaria.
Para el epigenetista, la clave está en integrar estrategias psicológicas con apoyo nutricional, recordando que “no es magia, es biología”. La suplementación no sustituye tratamientos médicos cuando son necesarios, pero puede ofrecer una pieza olvidada del bienestar para quienes muestran síntomas compatibles con esta deficiencia.
El magnesio es uno de los complementos más populares de nuestras despensas. Tiene un papel esencial en la energía, el ánimo y el descanso. La creciente atención médica hacia este mineral responde a síntomas cotidianos que muchas personas normalizan sin saber que podrían estar relacionados con un déficit sostenido.