Natalia Majó, veterinaria, sobre la gripe aviar: "Debe hacerse un anillo de un kilómetro alrededor de la granja afectada"
La expansión de varios focos en España ha generado dudas sobre cómo se controla un brote en explotaciones avícolas y qué medidas aplican las autoridades cuando aparece un caso
La gripe aviar vuelve a estar en el centro de la conversación científica y social. Los focos detectados en diferentes puntos de España han reabierto un debate que afecta a agricultores, veterinarios y consumidores. Para entender qué está ocurriendo y cómo se gestiona una enfermedad tan contagiosa, la veterinaria Natalia Majó, directora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (IRTA-CReSA), explicó en una conversación con MSD Health España cuáles son las claves del virus y por qué su control requiere actuar con rapidez.
Majó detalla que la gripe aviar es “un virus parecido al de la gripe humana, pero adaptado a las aves”, capaz de circular tanto en especies domésticas como en aves silvestres. Su impacto, recalca, no es menor: los virus de alta patogenicidad pueden acabar con prácticamente toda una granja en cuestión de uno o dos días. “Es devastador”, señala, porque no solo mueren las aves, sino que la normativa obliga al sacrificio de todos los animales del recinto para frenar la expansión.
La experta recuerda que el salto a Europa se produce cada año con la llegada de las aves migratorias, que actúan como centinelas naturales. Primero aparece en el norte del continente y, semanas después, se detecta en zonas más meridionales como España.
Por qué se crea un ‘anillo’ alrededor de cada brote
Una de las medidas más estrictas y menos conocidas fuera del sector es la delimitación de áreas alrededor de la granja afectada. Majó lo explica con claridad: “Debe hacerse un anillo de un kilómetro alrededor de la granja afectada”, donde se analizan y controlan todas las explotaciones que se encuentran dentro de ese radio.
Si alguna de esas granjas presenta resultados positivos, también debe sacrificar a todos sus animales. A este primer círculo se suma otro más amplio, de unos diez kilómetros, en el que se refuerza la vigilancia y se limitan movimientos. “Eso implica que las aves no pueden entrar ni salir, lo que genera un impacto económico enorme en la zona”, apunta.
Aunque la palabra “gripe” todavía despierta inquietud, la veterinaria insiste en que el riesgo para las personas es residual. La transmisión requiere un contacto estrecho y prolongado con aves infectadas —algo que no forma parte del día a día de la población general— y, además, quienes trabajan directamente con los animales lo hacen equipados con medidas de protección.
“Ha habido contagios puntuales en trabajadores expuestos, pero incluso en esos casos los síntomas han sido leves y las autoridades europeas han considerado el riesgo muy bajo”, recuerda Majó. Aun así, la vigilancia es constante para evitar que el virus adquiera la capacidad de transmitirse de manera eficiente entre humanos.
Un seguimiento que lleva casi dos décadas
El CReSA trabaja con la gripe aviar desde mediados de los 2000, cuando el temido H5N1 obligó a intensificar la investigación y el control. Desde entonces, el centro realiza experimentos, monitoriza brotes y analiza cómo las distintas variantes afectan a aves domésticas y salvajes.
Majó explica que el virus ha ido ampliando su “catálogo” de especies afectadas y que su comportamiento puede cambiar de un año a otro, pero hay un patrón que nunca falla: “Si la bioseguridad se rompe, el virus encuentra la puerta de entrada”.
Las medidas de vigilancia no solo protegen a las granjas y al sector avícola. Forman parte de una estrategia One Health, que integra salud animal, humana y ambiental. “Cuantos más saltos haya entre aves y humanos, más opciones tiene el virus de adaptarse”, recuerda la veterinaria, que subraya la importancia de la investigación y la coordinación para anticiparse a nuevos escenarios.
La gripe aviar vuelve a estar en el centro de la conversación científica y social. Los focos detectados en diferentes puntos de España han reabierto un debate que afecta a agricultores, veterinarios y consumidores. Para entender qué está ocurriendo y cómo se gestiona una enfermedad tan contagiosa, la veterinaria Natalia Majó, directora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (IRTA-CReSA), explicó en una conversación con MSD Health España cuáles son las claves del virus y por qué su control requiere actuar con rapidez.