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Carlos Jaramillo, médico: "El colesterol oxidado participa pero lo que mata es la inflamación crónica"
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Carlos Jaramillo, médico: "El colesterol oxidado participa pero lo que mata es la inflamación crónica"

El especialista advierte de que muchos infartos se producen en personas con cifras de colesterol consideradas normales, lo que obliga a mirar más allá de un solo número

Foto: El médico Carlos Jaramillo, referente en medicina funcional y bioquímica nutricional. (YouTube)
El médico Carlos Jaramillo, referente en medicina funcional y bioquímica nutricional. (YouTube)

El médico Carlos Jaramillo, referente en medicina funcional y bioquímica nutricional, ha lanzado un llamamiento a revisar cómo se interpreta el colesterol en las analíticas habituales. En uno de sus vídeos divulgativos, el especialista advierte de que muchos infartos y eventos cardiovasculares se producen en personas con cifras de colesterol consideradas normales, lo que obliga a mirar más allá de un solo número en los resultados de laboratorio.

El doctor advierte de que “más de la mitad de los infartos y de los eventos cardíacos ocurren en personas con el colesterol normal”. Jaramillo explica que el colesterol se transporta en sangre unido a proteínas —las conocidas lipoproteínas LDL y HDL— y que limitarse a medir el colesterol total “no dice nada” si no se contextualiza con otros parámetros metabólicos, inflamatorios y de estilo de vida.

El verdadero papel del colesterol en el riesgo cardiovascular

Jaramillo insiste en que no todas las partículas de colesterol LDL son iguales y utiliza la metáfora de los “buses buenos y buses malos” para ilustrar que existen fracciones más pequeñas y densas especialmente asociadas al riesgo. También subraya la importancia de otros indicadores, como la glucosa, la insulina, los triglicéridos, la presencia de hígado graso, la circunferencia abdominal o la PCR ultrasensible. En su opinión, reducir el análisis a un rango “normal” de colesterol puede generar una falsa sensación de seguridad.

El médico resume su mensaje en una frase contundente: “Lo que quiero que entiendas cuál es el mecanismo real de inflamación de problemas metabólicos es que lo que mata no es solo el colesterol. El colesterol oxidado inflamado participa, pero lo que mata es la inflamación crónica”. Por tanto, el daño se produce cuando existe un entorno mantenido de inflamación sistémica, estrés oxidativo y alteración de las arterias, que favorece la formación de placas vulnerables y trombosis, más allá de la cifra aislada de LDL.

Inflamación crónica, estilo de vida y prevención

Jaramillo enumera varios factores que alimentan esa inflamación crónica: niveles elevados de azúcar que producen glicación de las proteínas, estrés persistente con vasoconstricción, déficit de magnesio y otros nutrientes, una microbiota alterada por ultraprocesados, antibióticos o falta de fibra, así como una mala calidad del sueño. Todo ello, sostiene, puede mantener “inflamación ahí calladita” aunque el colesterol parezca estar en rango, incrementando el riesgo de trombosis cerebrales o cardíacas.

Frente a una visión centrada únicamente en fármacos para bajar el colesterol, el médico defiende un abordaje integral del riesgo cardiovascular basado en “comer comida real”, aumentar la ingesta de fibra, omega 3, proteínas de calidad, antioxidantes y minerales, dormir entre siete y nueve horas, caminar al menos 8.000 pasos diarios y practicar ejercicio de fuerza. Anima además a vigilar marcadores como la vitamina D, el magnesio o la insulina y a solicitar “los exámenes correctos” para entender el contexto global, y no solo una cifra de colesterol. “No es solamente un número lo que va a hacer que te puedas morir. Es el cúmulo de todas las cosas que ignoramos”, resume

El médico Carlos Jaramillo, referente en medicina funcional y bioquímica nutricional, ha lanzado un llamamiento a revisar cómo se interpreta el colesterol en las analíticas habituales. En uno de sus vídeos divulgativos, el especialista advierte de que muchos infartos y eventos cardiovasculares se producen en personas con cifras de colesterol consideradas normales, lo que obliga a mirar más allá de un solo número en los resultados de laboratorio.

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