La farmacéutica Gemma del Caño advierte en un artículo publicado en Meteored sobre la llamada “cerveza GABA”, una bebida en desarrollo que promete efectos de embriaguez sin etanol. La sensación de “estar borracho” no depende solo del alcohol, sino de frenar la actividad cerebral y activar los mecanismos del placer. Este efecto puede lograrse si se actúa sobre el sistema nervioso, en concreto sobre el neurotransmisor GABA. Por ello, aunque no haya etanol, la desinhibición y la relajación pueden aparecer. Y con ellas, los mismos riesgos asociados al deterioro psicomotor.
El GABA (ácido gamma-aminobutírico) es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro. El etanol potencia sus receptores y, además, inhibe el sistema excitador del glutamato, lo que ralentiza la comunicación neuronal. El resultado es relajación, coordinación alterada, juicio afectado y, en ocasiones, euforia por la liberación de dopamina. Si otra sustancia reproduce esa acción, el efecto práctico es equivalente. Es decir, hay alteración de la conciencia y del control motor.
El psicofarmacólogo británico David Nutt ha impulsado bebidas sin etanol que actúan sobre el GABA y dicen producir un “ligero zumbido”. Sin embargo, no existen estudios clínicos sólidos que confirmen su eficacia ni su seguridad a largo plazo. Los propios fabricantes recomiendan no conducir tras su consumo, pese a que el alcoholímetro no detecte etanol. Persisten incógnitas sobre dosis, duración del efecto e interacciones. En consecuencia, el margen de riesgo sigue siendo relevante.
Del Caño subraya que cualquier sustancia que altere la percepción, la coordinación o el juicio es una droga, contenga o no alcohol. Normalizar productos “inocentes” que modifican la mente puede banalizar el riesgo, sobre todo al conducir, trabajar o tomar decisiones críticas. “Sin alcohol” no equivale a “sin riesgo”: alterar la percepción es alterar el cerebro. La prudencia exige no confundir la etiqueta con los efectos reales.
La farmacéutica Gemma del Caño advierte en un artículo publicado en Meteored sobre la llamada “cerveza GABA”, una bebida en desarrollo que promete efectos de embriaguez sin etanol. La sensación de “estar borracho” no depende solo del alcohol, sino de frenar la actividad cerebral y activar los mecanismos del placer. Este efecto puede lograrse si se actúa sobre el sistema nervioso, en concreto sobre el neurotransmisor GABA. Por ello, aunque no haya etanol, la desinhibición y la relajación pueden aparecer. Y con ellas, los mismos riesgos asociados al deterioro psicomotor.