Nazareth Castellanos, neurocientífica y doctora en neurociencia por la Universidad Autónoma de Madrid, ha explicado cómo la respiración consciente puede transformar la actividad cerebral, favoreciendo la calma y el equilibrio mental. En sus palabras, “la respiración induce orden, coordinación y sincronización en nuestro cerebro”, una afirmación que resume años de investigación sobre la conexión entre cuerpo y mente.
Castellanos, autora de los libros El espejo del cerebro: Neurociencia y meditación y Neurociencia del cuerpo, es una de las voces más influyentes en la divulgación científica actual. Pionera en el estudio de la influencia de la meditación sobre el cerebro, defiende que este órgano no puede entenderse de forma aislada, sino como parte de un sistema en el que intervienen el corazón, la respiración y el intestino.
“En los últimos años estamos viviendo una auténtica revolución en la neurociencia que está reconciliando el cerebro con el cuerpo”, afirma en su charla para el canal Aprendemos Juntos. Según la experta, la ciencia ha empezado a aceptar que el comportamiento humano no puede comprenderse sin tener en cuenta la interacción entre los órganos que participan en los procesos emocionales y cognitivos.
El poder regulador de la respiración
Castellanos compartió una reflexión para entender por qué es importante fijarnos en la respiración: “Hay una anécdota muy bonita. Vino Einstein a Madrid y, al final de su conferencia, dijo: ‘No espero que nadie me haya comprendido, pero no importa, porque lo importante es que, en el intento de comprenderme, he introducido orden en su cerebro’”. A partir de esta idea, la neurocientífica explicó cómo el simple acto de concentrarse en algo estimula la organización cerebral.
“Cuando hacemos ese esfuerzo de leer un libro o de prestar atención a algo, estamos haciendo que nuestro cerebro funcione como una orquesta. Nuestro cerebro aprende a aprender, aprende a ordenarse”, señaló. Según detalla, una de las formas más eficaces de promover ese orden es mediante la respiración rítmica y consciente, una práctica que ayuda a calmar la mente y restablecer la armonía interna.
La investigadora explicó que “nosotros respiramos normalmente de una forma muy desordenada” y que esa irregularidad afecta a los llamados núcleos predictores de la respiración, estructuras cerebrales que anticipan cada inspiración. “Como respiramos muy desordenadamente, esos núcleos predictores no saben cuándo va a llegar la siguiente inspiración”, añadió. Esa falta de predicción, asegura, genera una señal de alerta en el cerebro, lo que puede aumentar la sensación de estrés o ansiedad.
Por este motivo, recomienda dedicar unos minutos al día a una respiración pausada y regular. “Una forma de calmar al cerebro es sentarse durante diez minutos simplemente a respirar con un ritmo”, afirma. Este sencillo ejercicio permite que el sistema nervioso se estabilice y que las distintas áreas cerebrales trabajen de manera más coordinada. “La respiración induce orden, coordinación y sincronización en nuestro cerebro”, resume Castellanos. Y plantea una pregunta esencial: ¿Por qué es importante que haya ese orden, esa sincronización y esa coordinación en nuestro cerebro?. Su respuesta es clara: porque solo un cerebro orquestado puede procesar información y ejecutar sus funciones de manera eficiente.
Nazareth Castellanos, neurocientífica y doctora en neurociencia por la Universidad Autónoma de Madrid, ha explicado cómo la respiración consciente puede transformar la actividad cerebral, favoreciendo la calma y el equilibrio mental. En sus palabras, “la respiración induce orden, coordinación y sincronización en nuestro cerebro”, una afirmación que resume años de investigación sobre la conexión entre cuerpo y mente.