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Darío Sztajnszrajber, filósofo: “La angustia existencial hay que diferenciarla de las angustias cotidianas; la existencial no tiene solución”
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FILOSOFÍA DE DOMINGO

Darío Sztajnszrajber, filósofo: “La angustia existencial hay que diferenciarla de las angustias cotidianas; la existencial no tiene solución”

Muchas personas sienten el ánimo bajo los domingos por el cierre de ciclo, la anticipación del lunes y ese parón que deja aflorar preguntas existenciales

Foto: Darío Sztajnszrajber (YouTube/@TVPublicaArgentina)
Darío Sztajnszrajber (YouTube/@TVPublicaArgentina)

Darío Sztajnszrajber sitúa la angustia existencial en el centro de la filosofía y la separa de las angustias cotidianas, esas que aparecen con fuerza los domingos. Su propuesta pasa por mirarla sin anestesia: asumir que, a diferencia de los contratiempos prácticos, no admite recetas ni soluciones inmediatas.

El filósofo argentino lo expuso en una charla al aire libre en Tecnópolis, emitida por TV Pública Argentina en su canal de YouTube (@TVPublicaArgentina). Allí afirmó: “la angustia existencial hay que diferenciar la básicamente de las angustias cotidianas”. Y añadió: “los problemas existenciales son problemas existenciales porque no tienen solución”.

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Angustia y domingo

En su intervención, Sztajnszrajber relacionó el “bajón” de los domingos con un parón que desnuda la finitud. “El domingo no solo es un día de bajón”, dijo, y subrayó que también “es un día en el que nos reconciliamos con nuestras angustias existenciales”. Ese vacío, lejos de patologías clínicas, abre preguntas sobre el sentido que las rutinas semanales suelen tapar.

Desde ese marco, defendió una práctica filosófica que incomoda más que consuela: “la filosofía no resuelve problemas, los crea”. La diferencia con lo cotidiano, explicó, radica en que un caño roto se arregla, pero la muerte y la finitud no; por eso, la angustia existencial no se “soluciona”, se habita y se piensa. En ese temblor —sostuvo— asoma un ejercicio de libertad.

El autor repasó, además, bordes próximos que suelen confundirse con la angustia —como el aburrimiento, el tedio o la ansiedad— para insistir en su especificidad: aquello que “no cierra” y nos confronta con el tiempo, el sentido y el límite. Su invitación dominical, transmitida por TV Pública Argentina, es clara: activar el pensamiento para resignificar la experiencia sin fármacos metafóricos ni consuelos fáciles.

Darío Sztajnszrajber sitúa la angustia existencial en el centro de la filosofía y la separa de las angustias cotidianas, esas que aparecen con fuerza los domingos. Su propuesta pasa por mirarla sin anestesia: asumir que, a diferencia de los contratiempos prácticos, no admite recetas ni soluciones inmediatas.

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