La maratón más extraña del planeta se corre en una rotonda: esta es su historia (y así te puedes apuntar)
El formato es simple: mesa de avituallamiento improvisada, contadores para no perder la cuenta y cambio de sentido cada cierto tiempo para evitar sobrecargar un lado del cuerpo
Correr 42,195 km dando vueltas a una rotonda. Eso es la Whale-athon: un reto casero en Salt Lake City (Utah) alrededor de una escultura de ballena. Sin corte de calles ni dorsal oficial: solo un bordillo, amigos y muchas, muchas vueltas.
La “pista” es el anillo exterior de la glorieta: 66,9 metros por vuelta (medidos con odómetro). Traducido: unas 15 vueltas por kilómetro y alrededor de 630 vueltas para completar la distancia de maratón. Sí, marea con solo pensarlo.
El formato es simple: mesa de avituallamiento improvisada, contadores para no perder la cuenta y cambio de sentido cada cierto tiempo para evitar sobrecargar un lado del cuerpo. El mayor enemigo no es la velocidad, sino el peralte continuo del pavimento: castiga tobillos, rodillas y caderas.
La idea nació entrenando para la maratón de Salt Lake City cuando el grupo pasó por la rotonda y dijo: “¿y si la corremos aquí?”. Lo hicieron sin épica: algún reloj marcó menos distancia que otro, abundaron las ampollas, hubo cambios de zapatillas a mitad y más de un tramo andando para gestionar el muro.
Lo que engancha no es la épica, sino la logística mínima y el buen humor: quedas, colocas la mesa, marcas una hora de salida (suele ser temprano, tipo 6:30), giras, alternas el sentido y vas sumando kilómetros. Quien aguanta, termina; quien no, se sienta, come un caramelo y lo vuelve a intentar.
La ballena se ha convertido en punto de encuentro para curiosos y corredores populares. Algunos se estrenan en maratón aquí; otros repiten porque les gusta la rutina circular y el ambiente de barrio. Al final, hay trofeos artesanos y una foto con la escultura. Nada más.
Si te pica la curiosidad, te puedes apuntar en su web: subes tu actividad (tipo Strava) y te incluyen en la lista de quienes han completado la rotonda. No hay cierre de inscripciones ni precio: solo ganas de dar vueltas y algo de paciencia.
Correr 42,195 km dando vueltas a una rotonda. Eso es la Whale-athon: un reto casero en Salt Lake City (Utah) alrededor de una escultura de ballena. Sin corte de calles ni dorsal oficial: solo un bordillo, amigos y muchas, muchas vueltas.