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Javier de Haro, psicólogo: "No es coherente decirles que tienen que disculparse cuando lo que nos están viendo hacer es precisamente lo contrario"
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Javier de Haro, psicólogo: "No es coherente decirles que tienen que disculparse cuando lo que nos están viendo hacer es precisamente lo contrario"

El experto recalca la necesidad de asumir responsabilidades para que los hijos entiendan que el perdón no se exige, sino que se demuestra con actos

Foto: El psicólogo especializado en crianza y desarrollo familiar, Javier de Haro. (Instagram)
El psicólogo especializado en crianza y desarrollo familiar, Javier de Haro. (Instagram)

El psicólogo especializado en crianza y desarrollo familiar, Javier de Haro, ha destacado la importancia del ejemplo de los adultos en la educación emocional de los niños. Según explica, uno de los principales motivos por los que los menores no aprenden a pedir perdón radica en que los padres no siempre muestran coherencia entre lo que dicen y lo que hacen.

De Haro aclara que enseñar a disculparse no consiste en obligar a los hijos a hacerlo con la típica frase “¿qué se dice?”, sino en que vean cómo los adultos asumen sus propios errores. “Uno de los motivos que hacen que los niños no se disculpen es porque no les enseñamos”, afirma el psicólogo. En su opinión, los menores aprenden principalmente observando, y esa observación se convierte en el modelo más poderoso de aprendizaje.

Disculparse no resta autoridad

Para el especialista, los niños comprenden mucho más cuando presencian una disculpa sincera entre adultos o cuando un progenitor reconoce haber perdido los nervios sin razón. “No es coherente decirles que tienen que disculparse cuando lo que nos están viendo hacer es precisamente lo contrario: gritar, faltar al respeto, ‘explotar’ y justificar eso o, simplemente, dejarlo estar como si no hubiera pasado nada”, sostiene.

El experto insiste en que el aprendizaje real empieza con la actitud de los padres. “El primer paso para que ellos aprendan a disculparse y a sentirlo de corazón está en nosotros, en nuestro ejemplo, en nuestra actitud”, señala. De esta manera, recalca la necesidad de asumir responsabilidades para que los hijos entiendan que el perdón no se exige, sino que se demuestra con actos.

En respuesta a una de las dudas más frecuentes entre padres, Javier de Haro aclara que reconocer un error no debilita la figura de autoridad. “Si nosotros como padres nos disculpamos por haberles dicho algo fuera de tono, eso no nos hace perder autoridad, todo lo contrario”, explica. Pedir perdón, añade, refuerza la confianza y el respeto mutuo dentro del entorno familiar.

El psicólogo también advierte de que decir “perdón” no tiene sentido si no va acompañado de un cambio de conducta. “El perdón no se dice, se hace”, recuerda. Según sus palabras, no sirve de nada disculparse si luego se repite el mismo comportamiento. Por eso, considera fundamental reflexionar sobre qué se hizo mal y qué se puede hacer diferente la próxima vez para evitar dañar y tener que volver a disculparse.

En relación con los niños que se resisten a pedir perdón, recomienda paciencia. “Es que no quiere pedir perdón”, señala como una de las frases más comunes en las consultas. Sin embargo, insiste en que forzar una disculpa no ayuda. “Dale tiempo, muchas veces no pedimos perdón porque estamos muy alterados y no vemos con claridad lo ocurrido o, simplemente, no comprendemos qué ha pasado”, explica. Para el psicólogo, permitir ese margen facilita que la disculpa, aunque llegue más tarde, sea más auténtica y consciente.

El psicólogo especializado en crianza y desarrollo familiar, Javier de Haro, ha destacado la importancia del ejemplo de los adultos en la educación emocional de los niños. Según explica, uno de los principales motivos por los que los menores no aprenden a pedir perdón radica en que los padres no siempre muestran coherencia entre lo que dicen y lo que hacen.

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