Diego Fernández, ingeniero químico, revela su truco para eliminar las arrugas imposibles: "La tela recupera flexibilidad"
Algunas prendas parecen resistirse a cualquier plancha: camisas de algodón, blusas o tejidos elásticos que mantienen las arrugas sin importar el esfuerzo. Un ingeniero químico ha explicado por qué ocurre y cómo solucionarlo fácilmente
El ingeniero químico, Diego Fernández. (TikTok: @renovandoconideas)
Algunas prendas parecen tener vida propia: por más que se pasen una y otra vez por la plancha, las arrugas se resisten a desaparecer. Camisas de algodón, blusas finas o tejidos sintéticos con mezcla elástica son los más problemáticos. Y no es cuestión de técnica o de paciencia, sino de ciencia. Tal como explica Diego Fernández, ingeniero químico, “no es tu culpa, tu ropa tiene memoria”. Ciertas fibras conservan la forma en la que se secan, lo que dificulta que vuelvan a alisarse solo con calor.
Este fenómeno ocurre porque muchos tejidos tienen una estructura molecular que tiende a “recordar” su posición original tras el lavado. Si se secan completamente sin estirarse o sin humedad controlada, esa memoria se fija. Por eso, planchar una prenda muy seca o rígida se convierte en una misión imposible. Según recomiendan los expertos, el truco está en aplicar humedad y agentes que suavicen las fibras antes del planchado. Y aquí entra en juego el remedio viral de Fernández, que ha revolucionado las redes por su eficacia.
Además de este remedio casero, los expertos en planchado recuerdan que mantener la ropa ligeramente húmeda antes de planchar facilita el proceso. Los símbolos de las etiquetas también son clave: un punto en la plancha indica baja temperatura, dos puntos media y tres alta. Y, si se trata de tejidos oscuros o delicados, lo ideal es planchar del revés.
La ciencia detrás del truco
Pero cuando ni el vapor ni la técnica consiguen eliminar las arrugas que no se eliminan fácilmente con la plancha, Fernández revela en su vídeo de TikTok el método paso a paso, a pesar de que “mi mamá me prohibió hacer este tutorial, pero no le hice caso”. En su tutorial, el ingeniero explica que “primero vamos a preparar un spray antiarrugas, compuesto por 500 ml de agua, una cucharada de vinagre blanco y 1/4 de cucharadita de glicerina”. Según explica, el vinagre actúa como un suavizante natural, neutralizando los residuos de detergente que endurecen las fibras.
Me voy a meter en problemas por esto ? ?✨ ¿Arrugas que no salen ni con la plancha? No es tu culpa, ¡tu ropa de algodón tiene “memoria”! ?? Pero con esta mezcla casera las fibras se relajan y vuelven a quedar lisas: ? Agua + un chorrito de vinagre + unas gotas de glicerina. Rocías, pasas la plancha y listo ✅ ? El vinagre ablanda la fibra y elimina minerales. ? La glicerina mantiene la tela flexible mientras se enfría. ? Resultado: ropa lisa sin esfuerzo. Guarda este tip y pruébalo ya ?
Fernández detalla el proceso químico de forma sencilla: “¿Han escuchado que el vinagre se usa como suavizante?, es porque neutraliza los residuos alcalinos de los detergentes que dejan las fibras rígidas. Ya neutralizados, la tela recupera flexibilidad. La glicerina, por su lado, retiene la humedad sobre la tela el tiempo suficiente para que la prenda memorice su nueva forma de secarse”. En otras palabras, el tejido “olvida” su forma arrugada y adopta la nueva, más lisa y suave.
Este spray de vinagre y glicerina se ha convertido en el secreto doméstico perfecto para acabar con las arrugas más difíciles
El último paso, según su método, también tiene un toque de humor y sentido práctico: “el segundo paso es quitarse la camisa, no lo podemos hacer con ella puesta, y el tercer paso planchar con nuestro nuevo spray antiarrugas”. Una vez pulverizada la mezcla sobre la prenda y pasada la plancha, las fibras se reacomodan con facilidad. El resultado es una ropa lisa, sin marcas ni rigidez, incluso en los materiales más problemáticos.
Algunas prendas parecen tener vida propia: por más que se pasen una y otra vez por la plancha, las arrugas se resisten a desaparecer. Camisas de algodón, blusas finas o tejidos sintéticos con mezcla elástica son los más problemáticos. Y no es cuestión de técnica o de paciencia, sino de ciencia. Tal como explica Diego Fernández, ingeniero químico, “no es tu culpa, tu ropa tiene memoria”. Ciertas fibras conservan la forma en la que se secan, lo que dificulta que vuelvan a alisarse solo con calor.