El reciente cambio de hora ha vuelto a poner a prueba la capacidad de adaptación del cuerpo humano. Aunque dormir una hora más parece un beneficio inmediato, nuestro organismo tarda unos días en ajustar su reloj interno. El motivo es sencillo: anochece antes, pero el cuerpo sigue activo. Este desajuste provoca, según los expertos, que cueste conciliar el sueño o mantener la sensación de descanso durante los primeros días del nuevo horario.
Más allá de acostarse, el momento de despertarse también tiene su propia ciencia. Muchas personas confían en la estrategia de “cinco minutos más” o en programar varias alarmas seguidas para salir de la cama con menos esfuerzo. Pero, tal y como explica Ana Adan, catedrática de Psicobiología de la Universidad de Barcelona, en el programa Versió RAC1, acumular despertadores es contraproducente. “Dormir entre alarmas apenas aporta descanso y puede acortar el sueño”, señala la especialista.
Adan advierte que más de dos alarmas “es una barbaridad”, ya que interrumpen los ciclos de sueño y reducen su efecto reparador. En cambio, "despertarse con facilidad al primer aviso es señal de un descanso completo y restaurador". Según la investigadora, cuando se necesitan múltiples alarmas, el cuerpo aún no ha recuperado toda la energía necesaria y muestra signos de fatiga acumulada.
Para evitar ese agotamiento, la experta recomienda mantener rutinas estables y respetar entre siete y ocho horas de sueño cada noche. También recuerda que una siesta breve, de diez o quince minutos, puede ser beneficiosa para quienes no alcanzan ese tiempo de descanso nocturno. En definitiva, más que depender del despertador, la clave está en escuchar al cuerpo y cuidar el ritmo natural del sueño.
El reciente cambio de hora ha vuelto a poner a prueba la capacidad de adaptación del cuerpo humano. Aunque dormir una hora más parece un beneficio inmediato, nuestro organismo tarda unos días en ajustar su reloj interno. El motivo es sencillo: anochece antes, pero el cuerpo sigue activo. Este desajuste provoca, según los expertos, que cueste conciliar el sueño o mantener la sensación de descanso durante los primeros días del nuevo horario.